La cocinera de Castamar | Episodio 1

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La cocinera de castamar – Serie Tv

En esta crítica de la serie La cocinera de Castamar os dejo mis primeras impresiones tras ver el primer episodio, pero os recuerdo que en el blog tenéis una extensa reseña del genial libro de Fernando J. Múñez.

La emisión de esta serie ya ha sido anticipada en el canal de suscripción de Antena 3, y se ha empezado a emitir en libre acceso este pasado jueves 8 de Abril. Esta crítica es para los que han empezado a verla en abierto como es mi caso.

El hecho de publicar mi comentario con solo el primer capítulo emitido es para compartir las buenas expectativas que me ha despertado, e, igualmente,  para invitar a su visionado a quienes siguen mis críticas, porque aunque es pronto para dar una valoración, ya puedo decir que esta va a ser alta.

¿Está la serie de la Cocinera de Castamar a la altura del libro?

Quienes leímos la excelente novela en la que está basada la serie teníamos muchas dudas de este lanzamiento de A3. Primero, por el escaso lapso de tiempo transcurrido desde la edición del libro (2019), estando además por medio el tremendo 2020, y, en segundo lugar, porque construir y diseñar el amplio universo de acción que contiene la novela no era tarea fácil.

En cuanto al primer punto, el capítulo nos confirma la preparación de las productoras nacionales y de los profesionales del sector para ser capaces de producir esta serie con tanta diligencia y calidad en tan escaso tiempo. En cuanto a lo segundo, digamos que la serie ha encontrado un camino propio huyendo del marcado por previos éxitos ingleses. Esta es la primera sorpresa: el haber conseguido una visión singular adecuada a la España de principios del siglo dieciocho. Dicho de otra manera: mimetismo, cero.

Entorno

El entorno del palacio de Don Diego, teniendo una estructura similar a la de casi todas las cortes europeas tiene un marcado toque español, como por ejemplo en los aledaños de las cocinas que respiran aire de venta de Puerto Lápice, como debió ser en la realidad; y con un tono menos distinguido en el escalafón de la servidumbre, allí donde el envaramiento británico hizo copia en tono menor de las altas esferas.

Aquí, el pueblo tiene su toque particular, más canalla, más abierto y más humano. Por supuesto, con los mismos rebotes cainitas que en todas partes, pero es que eso es un patrimonio común de la humanidad.

 El entorno físico huye de la húmeda y fría atmósfera anglosajona y se llena de luminosidad. Luminosidad que el encargado de escenografía se ha esforzado en destacar en los planos de exteriores e interiores. A subrayar, también, el esfuerzo en la decoración y vestuario, con tonos pastel, casacas plateadas, tonos rosas, blancos y azul cielo, muy de acuerdo con la moda austriaca de 1700 que ya incluía en nuestra corte una notoria influencia versallesca que había traído consigo el primer Borbón.

Concierto de colores albero y oro, amarillos y ocres sacudidos por el sol meridional. Exquisita pues, y acertada, la preparación del envoltorio y haciendo ya de eso una diferencia perceptible con lo que conocíamos de otras series históricas de éxito fuera de nuestro país.

Las particularidades de la serie de La cocinera de Castamar

Dowton Abbey se centraba en la liturgia del elitismo. Sanditon lo hacía en el intimismo Jane-Austeniano. La cocinera de Castamar mantiene ambos conceptos pero supeditándolos al enredo y a la conspiración. Los malotes, como “El zurdo”, salen a la palestra inmediatamente. La promiscuidad y el chantaje, también. Y el embrollo. Todo ello hace suponer que la serie va a tener cauces diferentes y argumentos entrecruzados que pueden tener un desarrollo lleno de sorpresas, lo cual es un buen ingrediente para conseguir el interés del espectador.

El montaje de la serie

Este era uno de los grandes retos al que se enfrentaban los responsables de la serie. Al tratarse de una novela coral, con diferentes protagonismos y líneas de acción, era necesario comenzar “informando” de quien es quién y qué papel tiene cada uno, lo cual puede ser un rollazo. El arranque de una diversidad de argumentos que se entremezclan en la novela y como irlos presentando al espectador era, pues, un reto. En este punto hay que dar un sobresaliente a la producción porque se ha logrado mantener una línea principal, pero incorporando los personajes que van a constituir un universo extenso, como el que tiene la novela origen. De momento, ese escollo está salvado.

Protagonistas de La cocinera de Castamar

 El reparto, muy convincente. Esperaremos a destacar alguno porque es muy pronto para ello pero podemos decir que algunos, como Doña Úrsula, tan inteligente como mandona, el propio Don Diego, o la misma Clara Belmonte están muy bien interpretados. Dos papeles secundarios complicadillos son los de Rosalía, que lo interpreta muy bien Ana Cortés, y el de Felipe V, que lo borda Joan Carreras.

Detalles de La serie La cocinera de Castamar

La relación de Don Diego con su majestad, es curiosa. Se diferencia de la corte inglesa o la francesa donde la reverencia y el temor iban muy unidos. Aquí, Don Diego representa la tradición noble que tiene su raíz en el juramento de las cortes de Aragón que con cierta insolencia decían al Rey: “Cada uno de nosotros somos tanto como Vos y entre todos más que Vos” El respeto a la casa Real es máximo, pero el trato interno es de primus inter pares. Quizá por ello, Felipe V se nos presenta como un rey muy cercano, capaz de quitarse su peluca delante de Don Diego.

Conclusiones

Atresmedia ha sacado toda su artillería con esta serie. Se nota en el detalle de los entornos, en el respeto que se tiene a la magnífica historia que tan buenos ratos nos hizo pasar Fernando J. Múñez, en la ambientación y caracterizaciones de los personajes. Todo apunta a que la serie de La cocinera de Castamar va a ser una de las revelaciones de la temporada, ¿no creéis?

La cocinera de Castamar | Episodio 1
8
Valoración Final
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