Predator: La presa

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Crítica de Predator: La presa (Prey). Una película imperfecta y exagerada.

Una gran idea, una gran intérprete, unas buenas peleas, una bonita fotografía … y poco más.

El origen de Predator

En el año 2.019, Disney adquirió la Fox, y fruto de ello, se hizo con el amplio catálogo de películas y sagas de las que era dueña. Y en ese catálogo hay varios tesoros, con sagas tan famosas como Alien, Los 4 fantásticos, X-Men, Terminator, Avatar, Deadpool, La jungla de cristal, etc.

Y dentro de ese amplísimo catálogo, se encuentra la franquicia iniciada en 1.987, por la gran película dirigida por John McTiernan e interpretada por Arnold Schwarzenegger: Depredador (Predator).

Desde entonces, se han hecho múltiples películas, novelas, cómics, videojuegos, e incluso juguetes, sobreexplotando la figura del letal extraterrestre que se enfrentaba al bueno de Arnold en la primera versión.

Cinematográficamente, en 1.990 se rodó una ligeramente aceptable secuela (Depredador 2), en 2.018 se perpetró un infumable reboot (The predator), y en 2.010 se produjo una rareza, muy flojita (Predators). Y asimismo, se produjeron dos insufribles crossovers con la saga Alien, aprovechando el tirón que había tenido en comics y videojuegos previamente, y que dio lugar a las deplorables películas Alien vs Predator 1 y 2.

Hasta hoy…

Y este año, estrenada directamente en la plataforma de streaming de Disney, llega la precuela Predator: La presa, una nueva e ingeniosa versión de esta saga, ambientada en Norteamérica, casi 300 años antes de la película de John McTiernan, con una propuesta novedosa y sumamente atractiva, que ha supuesto la resurrección de esta maltrecha saga, y abre un abanico de múltiples posibilidades para el futuro, en una saga que parecía completamente agotada.

Pero si algo hay que destacar de Predator: La presa, por mucho que duela decirlo, es que la película brilla más por la originalidad de la propuesta, un planteamiento inesperado, una buena fotografía y unas peleas espectacularmente coreografiadas, que por la propia calidad y la coherencia de la historia que se narra en esta nueva versión del letal cazador extraterrestre.

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¿De qué trata Predator: La presa?

La aparición del alienígena depredador, con su habitual parafernalia de camuflaje, armas e ingenios de todo tipo, en medio de una tribu de comanches, en el siglo XVII, causa cierto estupor inicial, ante lo insólito de la propuesta, y por la desventaja que, aparentemente, supone el uso de arcos y flechas, lanzas, hachas, cuchillos y la escasa potencia de las escasas armas de fuego existentes en esa época, frente a la avanzada tecnología armamentística que maneja el depredador.

Inicialmente, el argumento sabe lidiar con esta circunstancia de forma brillante, tirando de ingenio, y dando protagonismo a las habilidades luchadoras de los miembros de la tribu. Pero al final se les va (y mucho) la mano, y acabamos siendo testigos involuntarios de las inverosímiles habilidades sobrehumanas de la protagonista.

Predator: La presa es una película dirigida por Dan Trachtenberg (Calle Cloverfield 10 y la serie de Dan Brown, El origen perdido), que se centra casi exclusivamente en la protagonista, y con un planteamiento sencillo y directo. Nos presenta a una joven comanche, Naru, que lucha por ser reconocida por los suyos como una guerrera habilidosa, intentando escapar al habitual destino de las mujeres de la tribu, faceta en la que nadie, ni tan siquiera su hermano, parece confiar del todo, sufriendo el menosprecio del resto de jóvenes de dicha tribu tribu.

Predator: La presa y sus tres partes.

A la primera parte de Predator: La presa le cuesta un poco arrancar, con un planteamiento íntimo, aunque algo soso y lleno de clichés, que se centra en la protagonista y su hermano, suscitando ciertas dudas por la evidente desigualdad entre los miembros de la tribu comanche, y su peligroso antagonista.

Superado el inicio, la película coge impulso y abandona su inicial monotonía, y logra sus mejores momentos, centrándose casi exclusivamente en la protagonista (Amber Midthunder) y su preparación, y el hermoso paisaje que la rodea, antes de llegar al desenlace.

Dicho desenlace luce asombroso, con un sinfín de peleas muy llamativcas, aunque poco creíbles, en las que finalmente se suman numerosos oponentes contra el depredador, lo que le da cierta espectacularidad y vistosidad.

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Como digo, el final se convierte en una gran confrontación que resulta entretenida sin más. Los enfrentamientos finales con los indios se nos antojan ridículos, por lo inverosímil de las peleas en las que intervienen, ya que están resueltas con poca inteligencia, con poco sentido común, aportando soluciones absurdas, que hacen bajar varios enteros al resultado final de esta entretenida película.

Conclusiones finales de Predator: La presa

Predator: La presa se ve favorecida por la buena interpretación de su protagonista, Amber Midthunder, en un papel que, siguiendo las actuales tendencias en la industria cinematográfica hollywoodense, busca empoderar el papel de una mujer guerrera y poderosa en un plano de igualdad entre los hombres, en este tipo de producciones de acción y aventuras. Esta fuerte heroína, asume casi por entero el peso de la película, cediéndole el director casi todo el protagonismo de la historia.

Sin embargo, y al igual que ocurre en el reciente estreno de la película La Princesa, interpretada por Joey King (y estrenada también en la plataforma de streaming de Disney), se exagera tanto esa faceta guerrera de la protagonista, de una forma poco lógica y algo incoherente, que se consigue el efecto involuntario de restarle a su protagonista la mayor parte de la credibilidad, provocando cierto desinterés por el (cantado) resultado final.

Lo peor, el patético y sonrojante epílogo, mil veces visto, como por ejemplo, en Black rain, de Ridley Scott, o en la desastrosa versión de Conan el Bárbaro, realizada en 2.011, por el realizador Marcus Nispel, cuyo inicio prácticamente calca el realizador de esta película.

Sin embargo, y en resumen, es justo señalar, que Predator: La presa resulta innegablemente entretenida, con un planteamiento intimista y atractivo, con una buena fotografía, un avance pausado, con un metraje adecuado para la historia que se cuenta en poco más de hora y media, y el buen sabor de boca que produce saber que se ha abierto la posibilidad de ver a este depredador dando caza a otros humanos, en otros periodos históricos… siempre que Disney lo permita.

Por Michael Fersaav



Predator: La presa
6
Valoración Final

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