Quien esté libre de culpa | Gema Nieto

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“Haz memoria”, la anterior obra de Gema Nieto (Madrid 1981), nos situaba en la España profunda del pasado siglo. «Quien esté libre de culpa» nos lleva a un presente que ya es futuro, donde las nuevas tecnologías nos empujan hacia terrenos desconocidos, y donde el mundo se ha vuelto, por primera vez en su historia, reflexivo sobre su destino colectivo.

Se están colando de rondón modificaciones a nuestro sistema de valores éticos y morales; modificaciones que pasan casi inadvertidas mientras suceden, pero que aparecen en forma de consecuencias, unas para bien, y otras para mal.

ARGUMENTO

La acción de “Quién esté libre de culpa” transcurre en una sociedad un poco más avanzada que la nuestra, en la que algunos progresos científicos han tomado carta de naturaleza. Por ejemplo, el de la gestación subrogada. Ya no se necesitan vientres de alquiler porque la similitud genética de los humanos con los grandes simios ha permitido utilizar a los gorilas como gestantes. No parece algo lejos de otras noticias relacionadas con la genética y la tecnología que estamos recibiendo ya en los noticiarios.

Ese es el planteamiento más visible de la novela, pero lo que aparece como un tema puntual se abre en abanico hacia contenidos tangenciales perfectamente engarzados en el tema estrella. La novela no va hacia el futuro, sino que se planta en nuestro presente y en nuestro pasado con dos derivaciones principales y otras subsidiarias.

DERIVACIONES PRINCIPALES

La primera tiene que ver con las minorías, los perdedores, los acosados. En la ficción de esta novela, los seres gestados de esa manera heterodoxa son contemplados por la sociedad como seres “animalizados”. Son observados con microscopio y de cada detalle, real o inventado, nace la obligación de segregar. Y la habilidad de Gema Nieto es que nos muestra una historia de futuro que ya ha ocurrido anteriormente, porque la saga de la raza negra ha recorrido ya ese camino sufriendo incluso la comparación malévola con los simios.

Los hombre mono del futuro son los hombres mono del pasado. El procedimiento para someterlos es el mismo: Primero se perimetra el grupo a acosar, luego se le estigmatiza y finalmente se le esclaviza o se le extermina. Es lo que el homo sapiens-sapiens acostumbra a hacer desde tiempos inmemoriales.

Sobre todo esto cabe recordar lo que alguien dijo: la mejor manera de predecir el futuro es ver qué ocurrió en el pasado. Y lo que ocurrió en el pasado es que los fuertes se blindaron contra la contaminación de los débiles y los utilizaron para su beneficio.

La segunda derivación, completando la anterior, la encontramos en dos páginas sorprendentes (la 151 y 152) donde la autora nos sumerge en sensaciones táctiles, visuales y emocionales de un gorila; sensaciones que son perfectamente asumibles por un humano y a la vez perfectamente concebibles en un simio. Es un excelente ejercicio de similitudes entre seres vivos sintientes que disfrutamos de los mismos cinco sentidos. El texto nos invita a reconocer una semejanza que a los sapiens-sapiens nos escandaliza.

DERIVACIONES SECUNDARIAS

El maltrato animal. Una de las fijaciones de la autora que ya expresa en la cita de Elsa Morante que antecede al texto de la novela.

La manipulación de los medios. Un instrumento perverso que nunca había existido con semejante potencia y que confiere al poder, es decir, a los gobernantes, la capacidad de hacer de sus deseos y caprichos paradigmas vigorosos y profundos.

El bullying. Esto se entremezcla con la segregación y van de la mano en muchas ocasiones.

LA PORTADA

No me ha parecido irreverente, aunque pueda parecerlo. El diseñador ha elegido un motivo que encierra fuertes creencias, sentimientos humanos llevados al límite: tragedia, muerte y tortura. Ha difuminado la cara del Cristo y sustituido el dolor de la madre por la interrogación del simio buscando una explicación en…el Reino de los cielos (¡ni más ni menos!). Creo que el diseño recoge, una parte con sutiliza y otra sin ella, el interrogante que la novela plantea.

SOBRE LA AUTORA Y SU ESTILO

Gema Nieto conserva características que ya apuntamos en su anterior obra “Haz memoria». Frases de largo aliento con una cualidad singular que ya es parte de su estilo: un cromatismo que bebe de un eco que podría provenir de Alejo Carpentier (de quien también bebió en largos sorbos García Márquez). Es capaz también de incorporar una prosa “administrativa” al barroquismo con que encara el tema de las emociones. La prosa administrativa la toma casi por obligación, porque hay temas que solo pueden ser tratados con prosa ensayística.

Esto ocurre cuando se necesita aportar argumentos y poner un debate en el candelero. Gema Nieto pasa de los sentimientos a las argumentaciones sin solución de continuidad. Esto produce una sensación parecida a la que se experimenta en la lectura de” Elizabeth Costello” del Nobel Coetzee, donde el autor aborda el mismo tema de la esclavitud animal. Coetzee ataca a sangre y fuego el sometimiento brutal de los animales al comparar las granjas de ganado estabulado con los campos de concentración. Coetzee tuvo que detener la acción de su singular Elizabeth para utilizar un tono discursivo, apartándose bruscamente de su relato.

Lo mismo ocurre aquí, cuando la autora tiene que tirar de prosa llana y directa. Se trata de una mezcla difícil de amasar que Gema Nieto aprovecha para incorporar otra frustrante preocupación de nuestra sociedad actual, cual es la agobiante manipulación de los medios. Ya hemos dicho que la novela vierte en cascada temas preocupantes de nuestro tiempo.

Volviendo al tema de las emociones, diremos que la autora lo tiene siempre presente en sus personajes, huye de los estereotipos y muestra una especial sensibilidad para profundizar en los sentimientos.

Gema Nieto ha apostado por la obra “de autor”. Escribe desde la convicción y desde la autenticidad, condición sine qua non, al menos para muchos lectores, para valorar una obra “de autor”. Los temas de los que habla Nieto son los que tiene interiorizados, los que le preocupan, y con los que delata entre penumbras su intimidad. Esa es la servidumbre de ser auténtico. Miedo nocturno en el silencio de una sociedad peligrosa y rebosante de desasosiego, anhelo vehemente de cambiar las cosas. Sensaciones que aparecen ocultas entre pequeños resplandores y entre esperanzas privadas de energía.


RESEÑA | QUIEN ESTÉ LIBRE DE CULPA
Autora: Gema Nieto
Primera edición Septiembre 2021
Editorial Dos Bigotes


Quien esté libre de culpa | Gema Nieto
8
Valoración Final
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