
“La Reina en el Castillo de Naipes” es una novela negra que respondiendo a los cánones normales de este tipo de literatura, introduce una serie de elementos que la hacen diferente y discordante.
En una novelística en la que la innovación no es corriente, Noemí Jovellanos apuesta por romper con lo establecido y lo hace a lo grande, porque su obra es ciertamente original. Muy retorcida, algo hay en ella de difícil asunción, tanto, que más de uno tendrá sus más y sus menos con el relato.
Un matiz surrealista envuelve la narración. Una novela que hay que decir que es seria aunque en algún momento pueda parecer algo “rara”, pero que analizada a la luz de la realidad, la salud mental y los comportamientos psicópatas y psicóticos, es, en su totalidad, perfectamente factible. Partimos, como se aprecia ya en las primeras páginas, de que el asesino por muerte y escenario montado es alguien enfermo con un claro desequilibrio mental. Lo que no sabemos todavía es hasta qué punto, ni el motivo, ni sus causas.
El inicio es sorprendente y está bien llevado. La autora ha desplegado sus alas sobre un tapiz con una serie de características que llaman la atención y que provoca una necesidad, la de seguir leyendo. Urko, Elena, Pelayo, Juez y Comisario conectan rápidamente con nosotros. Por medio de ellos y con una clara y sencilla exposición, Noemí nos ha llevado a su terreno y nos ha ganado, consiguiendo interesarnos en un caso atípico y extraño que comienza el domingo ocho de marzo y termina siete días después.
“La Reina en el Castillo de Naipes” es una apasionante lectura. Una noticia sorprendente y brutal aporta a la novela un punto emocional. La llamada del comisario Mauleón los deja completamente hundidos. El comisario a quien Elena saca de sus casillas más de una vez, es una persona práctica, efectiva, hombre de acción, activo, en su despacho no hay tiempos muertos. Mente fría, ideas claras. No ordena pero manda. Se le obedece. Escucha y razona, pero decide él; y a pesar de sus frecuentes desencuentros aprecia a la inspectora.
La escritura de Noemí Jovellanos es desenvuelta, jovial y muy cercana. Espontánea. La lectura es muy amena y el relato se sigue con interés, tiene su misterio.
¿De qué trata “La Reina en el Castillo de Naipes” de Noemí Jovellanos?
Elena Carrasco, 33 años, inspectora de policía, casada con el también inspector Urko Ayestarán se encuentra de baja por maternidad. El matrimonio acaba de tener su primer hijo. Ambos trabajan en la misma comisaría. La llamada del Comisario Mauleón obligándola a incorporarse de inmediato al trabajo, le sorprende. La razón es más que obvia. El cadáver de Ingrid Tamayo, una chica muy joven ha aparecido en un camino forestal en un escenario de cuento. Junto a él, presumiblemente su autor, ha dejado un mensaje.
Una nota con el nombre y apellido de la inspectora. A partir de ahí se desarrolla una historia donde el asesino parece jugar con ellos. El criminal escenifica sus crímenes de forma tan cuidadosa y metódica, como sádica y cruel. Un segundo asesinato apenas veinticuatro horas después eleva la tensión en una espiral ascendente continua, máxime cuando el autor del crimen propone a Elena Carrasco una cita personal.
Elena es consciente de que éste le ha hecho traspasar sus propios límites, se siente manipulada por él, lo que le provoca un estado de hiperactividad que le induce a tomar una decisión que contraviene todo razonamiento lógico. A espaldas del equipo e incluso de su marido, a quien no le queda más remedio que engañar a sabiendas de que no le iba a dejar acudir sola, la inspectora acude. La conexión fatal que se crea entre el asesino y Elena, que sitúa a la inspectora precisamente donde él quiere, incrementa el suspense de manera exponencial.
Afronta también Noemí el tema de las difíciles relaciones personales y en ocasiones muy tensas entre el matrimonio de inspectores, por las connotaciones de un trabajo que afecta a su vida privada, complicadas aún más, por la inexperiencia con la que se empieza una relación en común.
La adaptación a una convivencia en la que el respeto al espacio personal todavía está por entender y asumir, el poco aguante, los celos estúpidos que dan lugar a falta de entendimiento y malentendidos, crean un muro entre Urko y Elena que les parece infranqueable. Una visión ególatra de cada cual que ven las cosas desde diferente perspectiva. Bien tratada la falta de madurez que a esos años todavía se tiene para afrontar una vida en común, en la que todavía se desconoce la realidad de la convivencia.
“La Reina en el Castillo de Naipes es una novela entretenida, tiene tirón, se lee con verdadera atención. El dúo de inspectores y la personalidad del asesino le dan valor. Un par de situaciones fuertes hacen que ni su interés ni su tono negro decrezcan, pero es la mente del criminal la que llama la atención. Los cambios que imperceptiblemente y de manera indirecta se van dando en él. ¿Qué busca? No quiere crueldad y sin embargo la aplica.
Hay algo que le acerca a Elena Carrasco.¿Cuál es su motivación? La historia, que en algún momento se remonta varias décadas para referirse a una trama criminal, tapada, tan cierta como la autora relata y en la estaban involucradas personas y entidades muy bien relacionadas y con ramificaciones en los poderes establecidos, da lugar al hecho clave, la grave psicopatía de alguien que nunca ha podido superar hechos del pasado que le han afectado gravemente incrementándose con los años.
Lo que puede salir de una mente desquiciada es inimaginable y ese matiz surrealista que mencionaba con anterioridad desaparece, acercándonos a la realidad más dura y brutal.
Dramático final que guarda una última sorpresa del todo inesperada.
LA REINA EN EL CASTILLO DE NAIPES.
Autor: Noemí Jovellanos.
Editorial: Ende.
Fecha de publicación: 21 abril 2026.
Género: Novela Negra.
Páginas: 298.
