La rosa marchita | John Sullivan

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“La Rosa Marchita” corresponde a la segunda novela protagonizada por el detective privado Marcos Lacalle.

Su primera intervención tuvo lugar, en la ficción un año antes, en el caso del asesinato de un personaje televisivo infantil recogido en la novela “Tu mataste a Dumpivampi”. Ambas novelas cortas en las que, en una los niños y en la otra un pasado juvenil de instituto y clases, tienen todo el protagonismo.

Negras ambas porque de asesinatos se trata en las dos, aunque escritas en un tono poco sombrío. Lecturas amenas que sin ser comedias negras se les podría atribuir fácilmente esa característica a pesar de que “La Rosa Marchita” es algo más, no sólo por el tema, tratado con rigor por Sullivan, sino por su fondo y su tono bastante más serio.

Tras su incursión en la novela negra amable, con “Tu mataste a…” el escritor gaditano que escribe bajo el pseudónimo de John Sullivan decide adentrarse un poco más en este género con una segunda narrada también en primera persona por su protagonista el detective Marcos Lacalle. Novelas cortas, entretenidas, escritas con ingenio como un divertimento propio. Disfrutando un capricho, sencillo y por esa misma sencillez, magistral

De qué tratan “Tu mataste a …” y “La Rosa Marchita”

Durante la grabación, pleno directo, de un programa para niños en un estudio de televisión, dos disparos por la espalda terminan con la vida de la actriz que interpreta a Dumpivampi. El agresor, encapuchado, escapa entre el tumulto que se produce a continuación. El detective Marcos Lacalle, reconocido por su trabajo a pesar de no haber cumplido aún los cuarenta, que se encontraba en casa de su hermana viendo el programa con sus sobrinos Daniel y Jaime, se dirige de inmediato a los estudios.

Daponte, el comisario le recibe encantado. Pero Marcos está atravesando una época un poco extraña. Desde hace unos días su otro yo, infantil, Marquitos, se le aparece y desaparece asiduamente, en los momentos más inesperados y a la vez cuando él lo necesita.

Sullivan habla de la niñez, de aquella que hubiese querido tener y en la que encontró fallos que le dolieron. No se explica por qué pero el detective se siente vulnerable. Marquitos le ayuda, le apoya, le recrimina. El relato tiene mucho de esa ternura que produce la nostalgia y al mismo tiempo la tristeza de lo perdido.  Un antiguo amor roto por el tiempo, reaparece en su vida en el mejor momento, la periodista Alba Lamas. Juntos y con el comisario Daponte a la cabeza comienzan una investigación que se detiene enseguida porque lo único que tienen, no tiene soporte alguno.

En sueños e incluso en estados de vigilia Marquitos insiste “No pienses tanto y ven a jugar conmigo”. La niñez y el pasado más doloroso de Marcos regresan. El detective busca constantemente a ese “yo niño” sin saber muy bien si es por nostalgia, por redención personal o quizás por salvar del sufrimiento que padeció a ese Marquitos que ya mayor todavía existe en su interior.

No es “Tu mataste a…” una novela para niños aunque por su título pueda parecerlo. El escritor refleja con verdadera habilidad el significado que el pasado tiene sobre la personalidad que en esos momentos está en pleno proceso de formación. Malas experiencias, traumas durante la infancia aparecen cuando no deben y condicionan actos y decisiones. El daño ya está hecho. El niño desvalido que fue vuelve con una fuerza tremenda que llega a dominarle. La mente de Marquitos prima sobre la suya.

“La Rosa Marchita” ya es otra cosa. La periodista Alba Lamas y Marcos viven juntos con los sobrinos de éste tras los sucesos acaecidos hace un año.  En esta ocasión Sullivan habla sobre el acoso escolar. La forma más dañina del daño que un niño puede llegar a sufrir, no sólo porquien lo provoca, sino por quien lo ve y calla. En muchos casos las consecuencias son irreparables. El silencio mata. El cadáver de una mujer aparece con una rosa marchita en la mano. Cuando un segundo crimen tiene lugar, la investigación apunta al pasado de ambas.

El daño que provoca el maltrato infantil, el miedo inevitable que ocasiona, inhibe la voluntad, cierra expectativas. La situación imposible de soportar te hace odiar el mundo deseando salir de la manera que sea de él. La única salida es destructiva. Sullivan enmarca el tema, tratado con exquisito tacto, dentro de una estructura de novela negra que hace muy ameno el relato.

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