
“Hermanos de verdad” es un melodrama basado en una triste verdad que comenzó en la postguerra española y duró casi tres décadas.
Lo que en un principio nació, erróneamente, propiciado por la Iglesia para salvaguardar a recién nacidos de madres solteras o en condiciones de clara indefensión y por tanto en su opinión sin un “adecuado y religioso” futuro, fue transformándose poco a poco en un negocio, una trama criminal en la que clínicas, monjas, médicos se enriquecieron vendiendo bebés mediante falsificaciones y mentiras a quien no podía tenerlos y pagaba por ellos.
El silencio y el engaño se mantuvieron durante años. Murcia abandona la novela negra pura para escribir un drama psicológico tremendo, claro y abierto, no exento de interés y en el que hace uso de una escritura que nos gana enseguida por el acierto en la expresividad de los sentimientos.
Sin melodramatismos lacrimógenos Murcia consigue transmitir la situación de padres adoptivos, hijos no biológicos y todo el escenario en el que se desarrolla la acción, de manera admirable y tremendamente emotiva. Las secuencias están muy bien logradas, no hace falta pensar en ellas, se ven.
Vuelve el inspector Cantos, que de nuevo parece insatisfecho consigo mismo, y con él, Frida y El Calcuta. En estos últimos años las cosas han cambiado. El comisario Poveda se ha jubilado. Laia ha ascendido. “El Raspa”, Alejandro, ya es abogado. Raúl ha abandonado la dirección del Cabaret del Paralelo y la Transpantoja, contra todo pronóstico, se ha echado a la espalda la responsabilidad de sacar adelante un Club actualmente en horas bajas.
Pero quien más ha acusado estos cambios ha sido Frida. La tonadillera, a quien el paso del tiempo le duele, se encuentra bajo mínimos. Hastiada y cansada se culpa sin saber de qué; anímicamente en horas muy bajas y sin muchas ganas de salir de ahí a juzgar por su acercamiento a la bebida, algo que su compañera no lleva nada bien y que entre veladuras y trazos gruesos le recrimina de continuo.
Como ya expuse en “El caso del maniquí” “Murcia tiene algo que te mantiene sujeto a sus páginas, quizás sea la exquisita sencillez de su escritura”. Como en “El lector que no acababa las novelas” su obra más intimista, en “Hermanos de verdad” vuelve el autor a hablarnos del abandono, el fracaso, los errores del pasado, de frustraciones y arrepentimientos, de personajes atormentados por un pasado quizás triste y un presente poco alegre, sin futuro, sin ilusiones; y de nuevo una melancolía evanescente, una tristeza dulce, apacible, envuelve la narración.
Raúl, Frida, la Transpantoja, personajes rotos, pero nobles, que se aprecian de verdad. Cada uno siente como propias las amarguras de los demás. La lucha velada de Frida con el alcohol, con un mensaje en cada botella, en cada conversación. Un mensaje demasiado limpio, que se va a ensuciar muy pronto. Tristeza entre pausas. Paces pactadas con dolor. La novela de Murcia es una lectura muy entretenida y agradable, emotiva.
De qué trata “Hermanos de verdad” de Franc Murcia.
Esta última década ha sido desastrosa. Desde el gran apagón y el retorno de la violencia, Cantos está en excedencia y no se encuentra a gusto. Diez años sabáticos y Frida no se encuentra mejor, quiere separarse de su alter ego. Esa dualidad, inmensa, está a punto de romperse, porque Frida se rompe y Cantos con ella. Las cosas han cambiado mucho y la vida sigue, pero no igual, aunque el escenario, no el físico, sea el mismo o quiera parecerlo, pero el dúo lo percibe de diferente manera.
No sin dificultades el negocio se mantiene a flote. Un inicio angustioso, un parto en abril 1988 y tres años más tarde, en el verano de 1991, un secuestro de dos niños de tres y dos años, marcan el comienzo de un relato ameno y muy entretenido, que se sigue con atención y con un suspense que hace aumentar su interés desde el mismo inicio y a partir de este momento ya, el escritor traslada la acción a la actualidad. Treinta años después. Con diferencia de unas horas dos personas piden ayuda a Frida.
Sin saber muy bien porqué y después de haberse negado, Frida, cuyo mundo parece haberse evaporado, en caída libre y sin intención alguna de levantarse, acepta el encargo de Claudia casi sin enterarse. Un paso adelante en dirección contraria a la que iba. Unas horas más tarde acepta el segundo.
Franc Murcia dibuja un mundo difícil, triste. El mundo de hoy, que se auto engaña con falsas y alegres hipocresías y se permite caer aún más abajo. Un mundo apagado, sin luz. Lo que no gusta se oculta. Un mundo que se miente a sí mismo para ocultar sus fracasos, sus mentiras, su inoperancia y su maldad. Pero al mismo tiempo Franc pone el foco en un punto lejano donde todo es posible. Un mundo de posibilidades, también de esperanza.
HERMANOS DE VERDAD.
Autor: Franc Murcia.
Fecha de publicación: 23 0ctubre 2026.
Editorial: Publicaciones Independientes.
Género: Thriller psicológico.
Páginas: 258.
