
“Los niños desaparecidos” es una excelente novela, eso sí, corta, como es habitual últimamente en la producción literaria de Mario Escobar. Quizás debe de ser así porque a la novela no le falta nada.
Inmejorable comienzo y un final algo apresurado, lo normal en el escritor. Conocido es que Escobar huye y evita lo superfluo. Su enorme facilidad para crear, narrar y desarrollar sus ideas le permite prescindir de todo lo innecesario. La novela se lee rápido y no precisamente porque sea corta, sino por su interés y su atractiva escritura.
La obra en general del escritor se caracteriza por partir de una buena idea, en parte original, pero siempre como él nos tiene acostumbrados con un magnífico inicio con una exposición y un desarrollo inmejorables, con una buena escritura culta y cuidada y con unos finales apresurados, rápidos lo que conforma una impecable narración. Su narrativa es excelente. Escobar escribe rápido, consciente y seguro de lo que hace, sin detenerse en detalles. Va directo al tema concreto, al centro de la cuestión. No se detiene en explicaciones, lo que significa que todo fluye rápido. Su habilidad innegable para contar las cosas hace de sus obras casi una lectura obligada.
Han nacido para el género negro nuevos actores. Cada IA es un nuevo elemento, un personaje a añadir a la trama. En este caso LUCÍA, la IA desarrollada por Teresa Arteaga, deslumbra. Conectada siempre a través del móvil, LUCÍA es capaz de conectarse a las cámaras por sí misma. Descubre patrones que le ayudan a interpretar tendencias e incluso quién miente y que es lo que oculta. Y no es ficción. LUCÍA se convierte así en protagonista de la novela quitándole incluso a su creadora y protagonista principal poder de actuación.
Escobar sorprende, siempre. Único en manejar situaciones extraordinarias y con su adecuación a las nuevas formas del thriller en la aplicación de nuevas tecnologías, descubre, al igual que la IA, nuevas maneras de utilización y las va adecuando de forma correcta. El potencial de LUCÍA, incipiente aún, pasa a convertirse en una nueva, decisiva y enorme herramienta en la lucha contra la criminalidad.
De qué trata “Los niños desaparecidos” de Mario Escobar”
Tenerife. Elian y Adaya dos niños de siete y nueve años han desaparecido junto con su padre. Estaban bajo su tutela. El barco, en el que al parecer se habían marchado, aparece en la costa, pero vacío. Sólo dos mochilas infantiles han aparecido flotando. La inspectora Yesenia Velázquez se hace cargo de la investigación.
A ella se suma a petición de la primera, Teresa Arteaga, profesora de criminología en la Universidad de La Laguna que arrastra el trauma de la desaparición de su marido hace cinco años y de la que hasta el momento no hay ni explicaciones ni pistas. Teresa ha desarrollado un proyecto de Inteligencia Artificial con el propósito de que le ayude en su búsqueda. Ambas mujeres se conocen. En un pasado no lejano trabajaron juntas.
A la búsqueda se une un antiguo y brillante estudiante en la universidad, Teobaldo, con un secreto del que acaba de enterarse y que le ha hecho regresar de Barcelona. Adoptado siendo un niño, desconoce quiénes son sus padres biológicos. Obsesionado con encontrarles acaba de llegar a Tenerife. Una fuerte tormenta se aproxima a la zona. Mientras el temporal comienza a causar estragos en la isla, los tres investigadores buscan a los pequeños en el entorno familiar.
La interacción entre la profesora y su IA es total. LUCÍA es una más en la investigación. Interactúa con ellos, se adelanta a sus deseos y sus predicciones han conseguido hacerla imprescindible. La relación que se crea entre ella y su creadora es de confianza absoluta por su fiabilidad, pero va mucho más allá, porque LUCÍA piensa y decide. Aporta soluciones.
Es la voz virtual de una mente paralela. La constante incorporación de datos le permite cruzarlos y como resultado final del proceso, adoptar soluciones. LUCÍA entre foros cifrados y manifestaciones generadas y coordinadas por algoritmos, anticipa, sugiere y genera narrativas. LUCÍA es capaz de identificar comportamientos emocionales. Tiene personalidad propia.
Resolución, como también es habitual en el escritor, algo apresurada en relación con el desarrollo del relato hasta ahora. Escobar nos ha conducido hasta ahí, a lo largo de una tensa trama que ha conseguido desarrollar con una innegable precisión. Final inquietante y violento.
LOS NIÑOS DESAPARECIDOS.
Autor: Mario Escobar.
Fecha publicación: 26 febrero 2026.
Editorial: Publicaciones Independientes.
Género: Novela Negra.
Páginas: 118.
