
A “Vivir más allá de la verdad” realmente no le hacen falta reseñas. El excelente “Prólogo” del Maestro, director de orquesta, Francisco Navarro Lara, ya lo dice todo.
Con una impecable escritura, Bayón hace un magnífico análisis del comportamiento, de la actividad conductual, de las causas y efectos de los actos, porque, “Todo acto tiene sus consecuencias”. En función de ésta máxima, obligado es analizarlas antes, y en función de resultados, estudiar las posteriores. Gestión emocional y de las propias energías son para el autor axiomas, principios indemostrables e incuestionables.
El tiempo une en un instante pasado y presente. El futuro no existe. Somos un presente en una constante e imprevisible expansión, que puede romperse en cualquier momento. Basta un instante. Y somos pasado, siempre, en un silencio eterno, que nos acompaña y camina a nuestro lado en todo momento. Como el Maestro Navarro dice en el Prólogo “La madurez, un andante lleno de luces y heridas”. ¿Qué imagen me devuelve el espejo, cuando veo mi reflejo en él?
“Vivir más allá de la verdad”, una novela entretenida que va interesando cada vez más, cobra una visión diferente. En el protagonista Tadeo Crashman, el escritor ha reflejado todo lo que somos y es lo que, despacio, vamos percibiendo. Nuestro reflejo aparece y desaparece continuamente en esa narración y nos atrae, nos hace pensar y nos sorprende, algunas ocasiones de manera brusca. Nos dejamos llevar por esa sensación y por la intriga que la novela en si misma encierra y va poco a poco rezumando.
“De qué trata “Vivir más allá de la Verdad” de Fernando Bayón Mariné.
En una localidad perdida al sur de Arkansas, abandonada en la pobreza, nace Timoteo Detoresh. Su madre obligada por las circunstancias ingresa al niño en el Seminario Menor de la cercana localidad de Crossett. Allí, no tarda el pequeño en destacar. Esfuerzo y trabajo se convierten en una diversión buscada de continuo.
Timoteo tiene una facilidad y una capacidad especial para la música. Esa cualidad le permite avanzar rápidamente en unos estudios que para él son sencillos de asimilar. Sus ilusiones pueden cumplirse. Lo siente, lo ve. Pero hay algo más, en el Seminario es feliz. Su hogar, el sitio perfecto. La música llena su tiempo, lo es todo para él. De ahí al triunfo hay un corto recorrido y en la vida de Timoteo comienzan los cambios. El primero, el nombre, que a instancias de su mentor, el reverendo Daniels, que dirigió sus primeros pasos en el Seminario, cambia por el de Tadeo D. Crashman, más sonoro.
En su estancia en la institución conoce a una persona que tiene a partir de ahí y a lo largo ya de toda su vida una tremenda importancia, Matías. Su carácter se va forjando. Aparece la vanidad. Su ego crece, debido a la inmodestia que en los primeros años se tiene y que dificulta la asunción del éxito con madurez. Su ambición se acrecienta. Sus cualidades musicales y su facilidad de aprendizaje derriban barreras, propias y ajenas, sencillamente no existen. Pero las primeras decisiones erróneas, y que por su importancia perduran en el tiempo, comienzan a aparecer.
Bayón disecciona las relaciones humanas a través de la vida del joven Tadeo desde su infancia hasta su madurez. Su vida y obras. Sus conciertos, grabaciones hasta lograr el reconocimiento mundial y lo hace alternando sus ilusiones y sus triunfos con su vida personal, que le sirve al escritor para diseccionar igualmente la vida, ese recorrido rodeado de ilusiones, frustraciones, sentimientos y emociones que nos acompañan en todo momento, y esto es lo que engrandece una novela, corta, pero que no necesita ser más larga y que a primera vista parece sólo un sencillo entretenimiento, pero que en mi opinión encierra mucho más.
En 127 páginas Fernando Bayón compendia “un instante”, todo lo que palpita alrededor de una vida, ilusiones, sentimientos, emociones y frustraciones.
“Vivir más allá de la Verdad” es una hermosa novela de aprovechamiento de oportunidades y desarrollo de capacidades. Un cuento de superación, muy bien contado. La narración hace tambalear esquemas, cuestionar actitudes. La sombra de Tadeo es demasiado larga. Su lectura provoca en ocasiones un amargor, un desasosiego apenas medido y de difícil explicación. Triunfo, fracaso, envidias, celos, malas decisiones, todo está ahí. El error conocido de antemano que produce frustración y el consiguiente arrepentimiento. La novela provoca vibraciones. Refleja lo que somos. Auge y caída, resurrección. No hay nada tan falaz como ser hipócrita consigo mismo.
El escritor ha dejado abiertas algunas puertas que en mi opinión, podía haber aprovechado, extendiéndose con más amplitud, dado que el escenario para un desarrollo más amplio ya lo tenía creado, máxime cuando da la impresión de que se le nota cómodo en su narrativa, con una escritura clara, directa y tan sencilla como culta. Matías, John Edward II o la misma señora Crash son personajes importantes, bien descritos; un mayor protagonismo hubiese ayudado al escritor a profundizar en aquellas cosas que roza sin entrar a fondo en ellas y que interesan.
La Sra Crash con escasez de posibilidades y de futuro, pero con una voluntad de hierro. John Edward II, inteligente y serio, con carácter, duro e inflexible, cuyas opiniones no se discuten, pero humano; reconoce la importancia de las cosas y el valor de las personas. Matías, honesto, de esa clase de amigos que dejan indeleble huella. El autor las plantea y ahí las deja. Está claro que él así lo quiere. Poco que objetar.
El final, rápido, como un disparo.
VIVIR MÁS ALLÁ DE LA VERDAD.
Autor: Fernando Bayón Mariné.
Editorial: Publicaciones Independientes.
Fecha publicación: 21 diciembre 2025.
Género: Melodrama.
Páginas: 127.
