
“El silencio de El Cuervo” es una novela negra de ambiente rural. Es uno de esos dramas que no hacen ruido, pero que se recuerdan, que quedan, porque la novela de Julio Barragán es buena.
De entrada se puede decir que ya la misma escritura y el comienzo llaman la atención, porque cuando lo escrito tiene calidad se nota mucho. La narración no defrauda. Un pueblo con demasiada gente que oculta secretos y con recuerdos para olvidar, que no se olvidan, y que empieza a tener miedo. Cuando se produce un asesinato que responde a unas características determinadas todo cambia.
Leyendas antiguas, sin contrastar, que se han mantenido en el acervo popular de la región, pero con fuerte repercusión, que han quedado ahí, pendientes en su negrura en un tiempo que ha hecho su trabajo y que las devuelve con nuevas formas. Alguien se encarga de inocular de nuevo el miedo en esa pequeña población a escasos kilómetros de la capital sevillana, fronteriza con Cádiz. La imagen de alguien desconocido cobra realidad. ¿Quién ha matado a Roberto Sánchez, un buen chico de veintiocho años propietario de un bar en el pueblo?
Julio Barragán ha escrito una novela cautivadora y atrayente con un sabor especial, porque todo es natural. Es el gusto de lo sencillo que tiene calidad. La teniente de la Guardia Civil Clara Díaz, de la que desconocemos todo y que muy probablemente en el futura conoceremos más de ella, atrae y sin embargo no sabemos muy bien porqué.
Quizás sea la conexión profesional o la conjunción conseguida con el personaje del sargento Javier Morales la que empuja a la teniente a conseguir esa definición tan deseada de un buen personaje. Otros, como el doctor Gonzalo Romero o el jefe de la policía local Manuel Ortega y en general todo el elenco ayudan al escritor a que su propuesta sea aceptada y acabe encantando
Novela negra, sí, pero de calidad. Su público es universal. La rigurosa y estudiada ambientación como si el autor viviese allí o lo hubiera hecho toda su vida y con un fuerte arraigo en la zona, todo está creado de tal forma que es casi imposible salir de él.
De qué trata “El silencio de El Cuervo” de Julio Barragán.
El Cuervo, Sevilla, septiembre. El cadáver de “Robe” aparece de madrugada junto a la fuente de la plaza del pueblo, cuando los primeros puestos del mercadillo se comenzaban a montar. Dos incisiones en el cuello, simétricas y profundas parecen ser la causa de la muerte. El hecho se relaciona enseguida con una antigua leyenda y un murmullo recorre el pueblo “El Sediento” ha vuelto. “El Cuervo”, un pueblo tranquilo y apacible, de gente sencilla, casi de cuento, convulsiona, golpeado por una realidad que nadie entiende ni se cree.
El movimiento continuo que impulsa la narración es envolvente. Cinco chicos jóvenes con un pasado y un hecho desconocido que les marcó. Cinco vidas que comienzan a temblar ante la muerte de uno de ellos, Roberto. “El silencio de El Cuervo” es casi un relato íntimo. La narrativa de Julio engancha y atrapa de tal manera que hacemos nuestro todo lo que ocurre desde la misma aparición del cadáver de Robe, desde sus primeras páginas.
Lectura agradable, sencilla y fácil, pero de una potente fuerza animal por lo que se desprende de la acción y se va intuyendo en cada uno de sus personajes. La teniente Clara Díaz es una incógnita. Hay toda una historia detrás de ella que autor no nos ha querido descubrir. Julio con toda su “mala idea” nos la ha ocultado.
Claro que puede haber sido la misma teniente la que le haya dicho “a mí, ni me nombres”. Pues muy a pesar suyo, quienquiera que sea de los dos, el personaje llama. Trama apropiada, sencilla, bien contada y desarrollada con precisión. Pensada y cuidada. Ni rebuscada ni grandilocuente, sin giros rompedores o poco creíbles. La fluidez de la narración camina firma apoyada en una escritura de una envidiable y admirable belleza expositiva.
EL SILENCIO DE EL CUERVO.
Autor: Julio Barragán.
Fecha publicación: 23 agosto 2026.
Editorial: Publicaciones Independientes.
Páginas: 379.
Género: Novela Negra.
