Crítica de It: Bienvenidos a Derry: entre el homenaje a Stephen King y el caos narrativo
Regresar a Derry es como una especie de ritual. No importa cuántas veces hayamos leído la novela de Stephen King ni cuántas adaptaciones se hayan hecho: ese pueblo ficticio tiene la extraña capacidad de atraer, repeler y fascinar a partes iguales. It: Bienvenidos a Derry nace precisamente de esa atracción, con una premisa clara: expandir el universo de It y profundizar en la historia del lugar donde el mal parece brotar de las alcantarillas como si fuera parte del paisaje.
Desde el primer episodio queda claro que la serie no quiere limitarse a ser un simple complemento de las películas de Andy Muschietti. Sin embargo, también deja la sensación de que estamos ante una obra que solo puede disfrutarse plenamente si se acepta bajo unas condiciones muy concretas. En mi caso, la única forma de encontrarle sentido fue tomarla, por encima de todo, como un homenaje a la obra de Stephen King, dejando las expectativas a un lado y asintiendo —y perdonando— muchos de los errores que va acumulando por el camino.
Porque sí: It: Bienvenidos a Derry tiene momentos muy potentes, ideas interesantes y un cuidado visual evidente. Pero también es una serie profundamente irregular, forzada en su guion y, en ocasiones, grotesca de una forma que no siempre juega a su favor.

¿Qué es It: Bienvenidos a Derry y qué pretende contar?
La serie funciona como una precuela espiritual de It, situándose décadas antes de los acontecimientos que todos conocemos. Su objetivo principal no es tanto volver a contar la historia de Pennywise, sino mostrar cómo el mal se infiltra en una comunidad aparentemente normal, cómo Derry, pudriéndola poco a poco desde dentro.
Aquí hay una idea clave que la serie maneja con bastante acierto: el verdadero protagonista no es Pennywise, sino el propio pueblo de Derry. Sus calles, sus comercios, sus instituciones y, sobre todo, sus habitantes. La sombra del payaso se extiende de forma casi invisible, transformando comportamientos, normalizando la violencia y empujando a la gente corriente a cometer actos impensables.
Este enfoque conecta muy bien con el espíritu de la novela de King, donde Derry siempre fue algo más que un escenario. El problema es que la serie no siempre sabe cómo articular esta idea dentro de una narrativa coherente.
Derry como protagonista: una gran idea mal cohesionada
Uno de los mayores aciertos de It: Bienvenidos a Derry es su intención de retratar el pueblo como un organismo vivo. Hay escenas y situaciones que muestran cómo el mal no siempre necesita manifestarse como un monstruo para hacer daño: basta con la indiferencia, el miedo colectivo o la violencia estructural.
En este sentido, la serie acierta cuando se detiene en pequeños detalles: miradas incómodas, silencios prolongados, reacciones exageradas ante hechos cotidianos. Son momentos en los que Derry se siente enferma, contaminada por algo que no termina de verse, pero que está presente en cada esquina.
El problema aparece cuando el guion intenta meter demasiadas historias y personajes con calzador, sin darles el tiempo ni el desarrollo necesarios. La sensación constante es la de estar viendo fragmentos interesantes que no terminan de encajar entre sí, como si cada episodio quisiera contar más de lo que realmente puede sostener.
Producción, atmósfera y dirección: el mimo de los Muschietti
Sería injusto no reconocer el enorme trabajo técnico detrás de la serie. Los Muschietti han dotado a It: Bienvenidos a Derry de un cuidado visual notable, con una ambientación que recrea a la perfección esa América de mediados del siglo XX que tanto gusta al terror clásico.
La fotografía, el diseño de producción y la música contribuyen a crear una atmósfera opresiva, incluso cuando la narrativa flaquea. Hay escenas que funcionan casi de manera independiente, capaces de generar tensión y desasosiego sin necesidad de grandes explicaciones.
Algunos momentos están tan bien construidos que probablemente se quedarán en la memoria de los fans durante mucho tiempo. En estos instantes, la serie demuestra el potencial que tenía para ser algo realmente grande si hubiera contado con un guion más sólido.
Las actuaciones: luces y sombras en el reparto
Uno de los aspectos más irregulares de It: Bienvenidos a Derry es su reparto. Hay interpretaciones que sostienen escenas muy exigentes y otras que se quedan claramente por debajo del tono que la serie necesita.
En este contexto, me ha gustado la interpretación de Clara Stack (Lilly Bainbridge) que, en mi opinión, destaca por encima del conjunto de los niños. Su personaje logra transmitir vulnerabilidad, miedo y determinación incluso cuando el guion no se lo pone fácil. En varias escenas clave, su actuación es lo que permite que el espectador conecte emocionalmente con lo que está ocurriendo en pantalla.
Stack consigue algo especialmente complicado en el universo It: no sobreactuar frente al horror. Sus reacciones resultan creíbles, contenidas y humanas, lo que contrasta con otros personajes que parecen existir únicamente para hacer avanzar la trama. En una serie donde el guion es tan forzado, este tipo de interpretación se agradece enormemente.
El resto del reparto cumple de manera desigual. Hay secundarios que aportan presencia y atmósfera, pero también personajes planos que refuerzan la sensación de desorden narrativo. Aun así, cuando la serie funciona a nivel emocional, suele ser gracias al trabajo actoral más que al texto.
Las escenas más potentes (y por qué funcionan)
Entre lo mejor de la serie destacan varias secuencias que sobresalen por su impacto visual y narrativo:
- La escena inicial del cine, que juega con las expectativas del espectador de forma cruel y efectiva. Cuando crees que ciertos personajes van a ser importantes, la serie te corta de raíz esa idea.
- La masacre del barracón y el tiroteo, probablemente uno de los momentos más logrados de toda la temporada. Es violenta, caótica y transmite perfectamente la sensación de que algo se ha roto definitivamente en Derry.
- También me gustó la escena del capítulo final en la que el pobre de Hallorann se mete en la mente de Pennywise para engañarlo y ganas así tiempo.
Estas escenas funcionan porque no necesitan explicarse demasiado. El horror surge de lo inesperado, de lo absurdo y de la violencia repentina. Son ejemplos claros de cómo la serie sabe golpear fuerte cuando se lo propone.
Eso sí, incluso en estos momentos brillantes aparecen decisiones cuestionables, como aceptar sin demasiadas preguntas que una niña pueda sobrevivir a un incendio sin quemarse ni asfixiarse metiéndose en una caja. Aquí volvemos al pacto que la serie exige al espectador: asiente y sigue adelante.

El gran problema: un guion forzado y lleno de incoherencias
Si hay un punto donde It: Bienvenidos a Derry falla de forma sistemática es en el guion. La serie parece escrita con la necesidad constante de explicarlo todo, aunque esas explicaciones no siempre tengan sentido.
El ejemplo más claro es el de los 13 fragmentos que aprisionan a Pennywise y la supuesta lógica que hay detrás de este recurso. También está la explicación que ofrece el General Shaw a Hanlon acerca de por qué quieren rescatar dichos fragmentos y por qué quieren liberar al mal. Esta explicación resulta, siendo generosos, endeble. Más que una mitología bien construida, da la sensación de un parche narrativo para justificar la trama.
A esto se suman giros absurdos y decisiones incoherentes: vehículos que frenan en seco sobre el hielo cuando todo lo demás se desliza, reglas sobrenaturales que se contradicen entre sí o elementos clave —como la daga— que parecen obedecer a la lógica del guion en lugar de a la del propio universo.
Todo esto va minando la credibilidad interna de la serie y dificulta que el espectador se implique emocionalmente.
Grotesco no es lo mismo que terror
Otro de los aspectos más polémicos de la serie es su uso de lo grotesco. Y no, no me refiero al gore, que está bastante bien integrado y cumple su función dentro del terror.
El problema es la obsesión con ciertas imágenes extremadamente desagradables, especialmente en los dos primeros episodios. Hay escenas relacionadas con partos y cuerpos que resultan más perturbadoras por lo incómodas que por lo terroríficas.
Aquí surge una pregunta inevitable: ¿qué les pasa a los creadores con este tipo de imágenes? En lugar de generar miedo, muchas de estas escenas provocan rechazo y desconexión, rompiendo el ritmo narrativo y saturando al espectador.
Pennywise y el origen del mal: luces y sombras
Los flashbacks que exploran el origen de Pennywise son, sin duda, uno de los grandes atractivos de la serie. Ver retazos de su pasado y entender mejor su relación con Derry resulta fascinante para cualquier fan del universo It. Mención especial a cuando grita lo de: Soy un devoramundos.
Sin embargo, aquí también aparece una contradicción clásica: cuanto más se explica al monstruo, menos miedo provoca. La serie camina constantemente por esa línea fina entre enriquecer el mito y despojarlo de su misterio.
En algunos momentos se logra un equilibrio interesante; en otros, la sobreexplicación termina diluyendo el terror.

Comparación con las películas de It
Es inevitable comparar It: Bienvenidos a Derry con las dos películas dirigidas por Andy Muschietti. A nivel visual y de atmósfera, la serie mantiene una coherencia clara con ellas.
Donde pierde terreno es en la cohesión narrativa. Las películas, con todos sus defectos, tenían un arco claro y personajes definidos. La serie, en cambio, se dispersa demasiado, intentando abarcar más de lo que puede.
Esto hace que, en conjunto, la experiencia sea menos satisfactoria, aunque tenga picos de calidad muy altos.
¿Vale la pena ver It: Bienvenidos a Derry?
La respuesta corta es: sí, pero con matices.
Si eres fan de Stephen King, del universo It o simplemente del terror en general, la serie ofrece suficientes momentos interesantes como para justificar su visionado. Está bien hecha, tiene escenas memorables y aporta nuevas capas al mito de Derry.
Ahora bien, es fundamental entrar con pocas expectativas. Aceptar sus incoherencias, sus excesos y su guion forzado es la única forma de disfrutarla sin frustración. En mi caso, solo así pude sacar algo positivo de una serie donde el realismo —incluso dentro de la ficción— brilla por su ausencia.
Algo parecido me ocurrió con otras series nostálgicas de terror reciente: si te interesa cómo se gestiona esa mezcla de homenaje, espectáculo y problemas de guion, puedes leer también mi opinión de Stranger Things 5
Con una segunda temporada ya confirmada, queda la esperanza de que los creadores aprendan de los errores y consigan dar forma a todo el potencial que esta historia todavía tiene.
Conclusión
It: Bienvenidos a Derry es una serie contradictoria: cuidada en lo visual, ambiciosa en lo conceptual y fallida en lo narrativo. Funciona mejor como homenaje que como historia sólida, y exige mucho más al espectador de lo que debería.
Aun así, tiene algo que engancha. Quizá sea Derry, quizá sea Pennywise, o quizá sea esa sensación incómoda de que, pese a todo, queremos volver una vez más a ese pueblo maldito.
Preguntas frecuentes sobre It: Bienvenidos a Derry
Dejo las siguientes preguntas y respuestas rápidas que alguien pudiera hacerse:
¿Es necesario haber visto las películas para entender la serie?
No es imprescindible, pero ayuda mucho a contextualizar personajes, mitología y tono.
¿Es más terrorífica que las películas?
Tiene momentos más desagradables y grotescos, pero no necesariamente más terroríficos.
¿Respeta la obra de Stephen King?
En espíritu, sí. En ejecución, es irregular.
¿Recomendada para todos los públicos?
No. Es una serie dura, explícita y, en ocasiones, excesiva.
