
“Las buenas intenciones” es una entretenida novela que debiera de enmarcarse, no sólo dentro de la trilogía de” El sicario” que, de momento, parece que su autor deja terminada con ésta última, sino en el conjunto de la narrativa del autor, porque responde a los mismos parámetros que el resto de su obra.
La novelística de Víctor del Árbol se caracteriza por, si no denunciando, sí, dar visión a la cara oculta del ser humano. La que esconde y encubre la maldad. Varias premisas prevalecen en su argumentario a lo largo de toda su obra.
Que las desgracias existentes, son en gran medida creadas o propiciadas por el hombre. Que esas desgracias son evitables. Que no se evitan porque intereses oscuros, particulares y por qué no, criminales, prevalecen sobre los comunes. En una grandiosa “Antes de los años terribles” (2019), Víctor del Árbol arremete con una fuerza sinigual contra la comunidad internacional, que mira hacia otro lado aduciendo que hace lo que puede.
En “El hijo del Padre” (2021), amarga y desgarradora, abría un debate, una profunda reflexión sobre el ser humano; sobre el salvajismo y la brutalidad.
“Nadie en esta tierra” (2023) es un ensayo agónico sobre los límites de la crueldad.
“Las buenas intenciones” se decanta más por el thriller sin abandonar del todo ideas anteriores, pero es ya una novela enfocada más al entretenimiento. En mi opinión no alcanza la calidad de las tres anteriores, pero solamente por su argumento cuya complejidad obliga a leer con tranquilidad. Una trama con dos hilos argumentales de complicada conjunción. Aún con eso la novela no deja de ser una interesante y distraída lectura.
De qué trata “Las buenas intenciones” de Víctor del Árbol.
La investigación de la desaparición de dos niños hace 20 años terminó con el ingreso en prisión de un hombre. Cumplida su condena en la actualidad, su salida de la cárcel provoca una reacción en determinadas personas que ven en su puesta en libertad una potencial amenaza a sus intereses. Alguien tiene pruebas claras de su inocencia. Clara Fité comienza a investigar, a mover lo que en su día se ocultó y eso alguien está dispuesto a impedirlo.
Por otra parte el robo de un cuaderno con claves y datos que pueden terminar con la integridad de personas que han actuado al margen de la ley durante años, desencadena una sucesión de hechos relacionados con el crimen organizado. Orestes encarga al sicario un último trabajo, un encargo, tres nombres. Cuando ambas situaciones se relacionan, una serie de despropósitos produce efectos devastadores para todos. A su vez, sus consecuencias provocan enfrentamientos añadidos.
Hay personajes que detentan el poder sumidos en un mundo sin ética ni moral. Las leyes no van con ellos. Se mueven en espacios alternativos, distintos, paralelos al real, pero ocultos, elegidos libremente por ellos pero del cual no pueden ni prescindir, ni escapar. Si eso ocurriese, imposible salir de él indemne.
La misma opacidad creada por ellos es su principal servidumbre. Les obliga. Diferentes fuerzas se enfrentan con demasiadas cosas en juego sobre un tablero cambiante y peligroso y en el cual Del Árbol sabe mantener la intriga e ir aumentando el suspense dentro de una trama muy bien escrita y que en algún momento por su complejidad puede llegar a confundir.
Víctor del Árbol termina una novela épica, volviendo al principio. Deja todo como está, porque lo que era, sigue igual que antes. La lucha contra la corrupción continuará. Ley y justicia, juntas o separadas seguirán ahí, como convidados de piedra, espectadoras, proclives a una intervención en función de los intereses que a cada cual correspondan.
Lo importante no es donde está hoy el mundo, sino su proyección de futuro y quien es el “pájaro que le da cuerda” y visto hacia dónde va, la ambición que le mueve y la incapacidad e inutilidad de quien dirige ese movimiento, “las buenas intenciones” de su autor tardarán en concretarse y se quedarán de momento en eso, buenas intenciones.
Encomiable el compromiso del escritor con el débil, con el dolor, con el sufrimiento que produce el maltrato y abuso de menores, a lo largo de toda su obra, a sabiendas de que el pasado marca, de que es imposible separarse o prescindir de él y de que los daños causados son irreparables.
De igual manera denuncia corrupción ambición y el crimen organizado dentro de unos argumentos que tienen fuerza y en muchas ocasiones, duros y de extrema violencia. En mi opinión el universo Del Árbol se refleja de manera clara en sus tres obras mencionadas con anterioridad. Imprescindibles.
LAS BUENAS INTENCIONES.
Autor: Víctor del Árbol.
Fecha de publicación: 21 enero 2026.
Editorial: Ediciones Destino.
Género: Novela Negra. Drama.
Páginas: 326.
