Arena negra | Cristina Cassar Scalia

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Con “Arena negra” Cristina Cassar Scalia, siciliana y oftalmóloga de profesión, se introduce en el mercado español.

La autora italiana, con cinco obras hasta el momento, protagonizadas por la subcomisaria Giovanna Garrasi (en el original Guarrasi) se ha metido a Italia en el bolsillo y la ha rendido a sus pies, mientras Sicilia tardó muy poco en elevarla a los altares.

Cristina Cassar ha sido catalogada por algún medio como el nuevo valor de la novela negra europea. Con esa presentación llega a España. La obra de Cassar se encuentra entre Marco Malvaldi que imprime comicidad a temas serios y los Giancarlo di Cataldo, Maurizio di Giovanni, Carlo Lucarelli, Massimo Carlotto y, últimamente, Ilaria Tuti, que narran sus historias en un tono más grave. A mitad de camino, allí donde se hallan Andrea Camilleri y estos últimos años Antonio Manzini. Un giallo puro pero desenfadado y un poco alegre, sin pasarse. Ese en el que los italianos no tienen maestros.

Sinopsis de Arena Negra

Cristina Cassar ha situado la acción de Arena Negra en su tierra natal, Catania, a los pies del Etna, que esos días tiene envuelta a la ciudad en una nube de cenizas. La Muntagna, como ellos denominan a su volcán, del que se sienten muy orgullosos, no cesa de arrojar arena negra sobre la ciudad. Y en ese paraíso ha creado y situado a una mujer singular, la subcomisaria Vanina Garrasi, sin más amantes que el cine italiano de los 50/60, que consume casi de manera compulsiva, y la cocina, también como consumidora.

La novela tiene a ratos ese aire de sugestiva decadencia de una época que da la impresión que quiere revivir, pero no solo su tiempo, sino las personas y su carácter. Hay poesía en la prosa de Cristina Cassar. La autora cuela entre líneas, retazos de Palermo, Catania, el teatro Bellini, Noto, y al igual que el autor alemán Jean-Luc Bannalec, enamorado de la Bretaña francesa, nos deja todo un recetario de la cocina siciliana, las albóndigas de caballo, los cítricos, le scaccie o la caponata, berenjenas con apio y condimentadas con capuliato o cacciocavallo.

Tras el muro de una casa parcialmente abandonada aparece el cadáver de una mujer momificada. Hace 57 años ya ocurrió en el mismo lugar el asesinato de su propietario. Los hechos se relacionan prácticamente en el acto. El caso se reabre, pero la investigación es confusa y difícil a causa del tiempo transcurrido. Vanina es ayudada por el inspector Carmelo Spanò y Biaggio Patané, el comisario ya octogenario que llevó el caso en su momento y que siempre dudó de que la persona detenida y encarcelada fuese la autora del crimen.

Las relaciones familiares son difíciles. Las ramificaciones mafiosas son muchas y muy poderosas, considerándose ellos mismos más fuertes que el sistema. Hacen y deshacen a su antojo, pactan impunemente sin miedo de ningún tipo, eliminando los problemas a su manera. Poder y corrupción siempre han caminado juntos, unidos por la mentira y el engaño. Un giallo moderno pero inteligente, con toda la base de lo antiguo, con la aparente y graciosa indiferencia siciliana con la que tratan todos los asuntos por graves que éstos sean, como si les importase más bien nada que poco.

Nada es para hoy si puede ser para pasado mañana. Humor soterrado. Cristina Cassar no abandona nunca el carácter siciliano, ágiles de mente, rápidos en la captación de mensajes, pero pícaros. Las enemistades entre palermitanos y cataneses están presentes puntualmente a lo largo del relato.

Aunque todo el comienzo es muy sencillo, la narración se torna compleja hasta el punto de que en alguna ocasión es difícil de seguir. Los personajes, a excepción de la protagonista, están definidos a trazos gruesos; son en un principio convencionales, quizás porque hay exceso de ellos y no pueda detenerse en todos y cada uno. Es el relato lo que importa, lo demás está a su servicio. Pero eso cambia, y poco a poco va logrando una homogeneidad encomiable entre el equipo policial, sospechosos, la investigación y las relaciones personales.

Cristina Cassar tampoco deja de lado la vida personal ni de la protagonista ni de los demás. La novela se podría catalogar como semiseria, no renuncia ni a cierta comicidad ni a la dureza que una novela de este tipo conlleva.

Lo dicho con anterioridad, Camilleri y Manzini, para mí éste último, máximo exponente hoy del género negro italiano. De él dijo Camilleri que su personaje Rocco Schiavone era digno sucesor de Montalbano. C. C. Scalia ha conseguido una novela muy entretenida y sobre todo ha creado un escenario perfecto para que en el futuro la subcomisaria Giovanna Garrasi continúe desarrollando su trabajo.

Mr. Tom


ARENA NEGRA
Cristina Cassar Scalia
Editorial: Duomo Ediciones.
Fecha de Publicación: 31 enero 2022.
Título original: Sabbia nera
Páginas: 400.
Género: Novela negra


Arena negra | Cristina Cassar Scalia
8
Valoración Final

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