Un Lugar a Donde Ir - María Oruña

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reseña un lugar a donde ir - Maria oruña
Un lugar a donde ir

Segunda entrega de la trilogía de Puerto Escondido, donde volvemos a encontrar los mismos escenarios y a los mismos protagonistas, Oliver Gordon y Valentina Redondo ya con una relación personal afianzada.

María Oruña construye una trama tan apasionante como la primera, pero más compacta, más completa. Ayuda a ello el conocimiento de los personajes cercanos y humanos que, en determinados momentos, nos revelan sus dudas y sus carencias. Trama que, desde el mismo comienzo, interesa y se va desarrollando a un ritmo creciente y que en ningún momento flaquea, hasta llegar a un final que, quizás, y sólo digo quizás, defraude por lo rebuscado y atropellado, aunque, ¿en cúantas ocasiones las ficciones són superadas por realidades que nos impactan y nos superan por su extraordinaria crudeza?

La aparición del cadáver de una joven en un punto cercano a Santander, con una escenografía muy planificada, da lugar al comienzo de una investigación, dirigida de nuevo por la teniente Redondo y su equipo. Investigación que se complica con el descubrimiento de un nuevo cadáver, aparentemente sin ninguna conexión, pero con un elemento en común, inexplicable a los ojos del equipo policial.

Oruña y la espeleología científica

Nada tiene relación. Oruña nos va introduciendo en el mundo no muy conocido de la geología y sobre todo de la espeleología científica avanzada y aprovecha para enseñarnos algo más de la singular riqueza arqueológica de Cantabria, no sólo de Altamira, sino de las cuevas de Puente Viesgo, de las que comenta que incluso muchos lugareños desconocen su importancia. Hay que tener en cuenta que Cantabria es el territorio de mayor densidad de cavernamiento de la Tierra, casi cueva y media por kilómetro cuadrado.

Siendo el nudo de la novela la investigación criminal, la autora se mete en la mente de los protagonistas y logra transmitirnos de una manera clara sus pensamientos y razonamientos y cómo éstos van tomando forma hasta llegar al desenlace, pero también nos expone de una manera sencilla el momento personal en el que se encuentra cada uno, lo que da a la novela un tono intimista.

Tiene gran mérito la descripción de los diferentes ambientes de una Cantabria que se nos hace conocida y amiga, donde nos encontramos a gusto. Un lugar a donde ir. Oruña tiene un hueco. Sabe como narrar una historia, por demás, original, y crea todo lo necesario a su alrededor, para que sigamos pensando en sus próximas novelas.


Maria Oruña. 

Un lugar a donde ir. 

Primera edición 2017. 

Por Mr. Tom

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