
Cuando terminé de ver Predator: Badlands, tuve claro algo: esta película no busca ser profunda, reflexiva ni trascendente. Su misión es otra: entretener, expandir la saga con un ritmo ágil y directo, y hacerlo con un estilo visual que recuerda tanto a los cómics clásicos de Predator como a la animación de ciencia ficción más salvaje.
Entré a la sala esperando acción, criaturas y adrenalina, y la película me lo dio desde el minuto uno. Pero, como siempre ocurre en la saga, lo que funciona para unos puede no convencer a otros. ¿Es perfecta? No. ¿Es palomitera? Muchísimo. ¿Funciona dentro del universo Predator? Depende de lo que busques. Vamos a desglosarlo.
Introducción: qué puedes esperar de Predator: Badlands
Una entrega pensada más para entretener que para profundizar
Desde sus primeros minutos, la película deja claro su objetivo: ritmo, criaturas, persecuciones y duelos espectaculares. El guion no se detiene a construir motivaciones complejas ni a desarrollar personajes secundarios con capas emocionales profundas. De hecho, los diálogos que podrían aportar profundidad se cuentan con pinceladas rápidas, casi “torpes y resumidas”, porque la cinta prioriza el movimiento constante y la sensación de inmediatez.
Si buscas introspección, mejor mirar hacia otras entregas; aquí todo va directo al corazón del espectáculo.
Mi primera impresión al verla
Tengo como premisa no ver los trailers de las películas así que, al principio, pensé que la historia se tomaría más «en serio», como Predator: La Presa, pero pronto entendí que la intención del director (Dan Trachtenberg) era otra: esto es entretenimiento directo, con estética de cómic y mucho músculo visual. Y, visto desde este enfoque, funciona sorprendentemente bien.
La historia de Dek: honor, familia y un viaje para recuperar su lugar
El conflicto con su padre y la huida que lo inicia todo
La trama gira en torno a Dek, un joven Predator que huye de su planeta para evitar la muerte que su propio padre ha decretado para él. En un giro dramático, su hermano se sacrifica para que pueda escapar. Este componente trágico me sorprendió: esperaba que la película lo explorara más, pero se usa principalmente como impulso inicial.
Aunque el conflicto familiar no se profundiza, sirve para dar contexto al viaje de Dek y aportar un toque distintivo dentro de la saga. Algunos podrían verlo como un “giro de tuerca forzado”, pero a mí me pareció un recurso válido para arrancar la historia con fuerza.

Un argumento con ritmo de cómic… pero algo torpe en lo emocional
La dirección apuesta fuerte por un estilo visual muy marcado: Badlands se siente como un cómic en movimiento. Planos rápidos, viñetas visuales, golpes secos, transiciones estilizadas… todo contribuye a una identidad propia dentro de la saga.
Este enfoque aporta personalidad, pero también revela sus limitaciones: cuando la película intenta construir emoción, falla. Escenas que podrían haber tenido peso emocional se resuelven en segundos, dejando sensación de apresuramiento. Aun así, esta “aventura ilustrada” la diferencia del resto de la saga y le da un estilo único.
Thia y la química inesperada que sostiene la película
El trabajo de Elle Fanning: de tediosa a imprescindible
No esperaba gran cosa del personaje de Thia, pero Elle Fanning logra algo interesante: empieza siendo un personaje un tanto plano e irritante con un sentido del humor muy forzado, sin embargo, conforme avanza el metraje termina siendo esencial para el equilibrio emocional de la historia.
Su química con Dek aporta un respiro entre tanta acción, creando momentos de pausa que permiten al espectador conectar con los personajes. Sin esa relación, la película sería un continuo esprint visual sin descanso. La crítica general también ha señalado que esta dupla es uno de los puntos más fuertes del filme.
Acción, ritmo y estética: el verdadero corazón de Badlands
Coreografías, criaturas y violencia: ¿cumple como película de Predator?
En este terreno, Badlands se mueve con seguridad. Las criaturas están bien diseñadas, las coreografías de combate son claras y contundentes, y los escenarios cumplen su función: transmitir la sensación de un planeta hostil y peligroso.
La violencia es menos explícita que en entregas clásicas, pero sigue siendo satisfactoria y muy visual. Si lo que buscas es acción, esta película te entrega exactamente lo que promete.
¿Apuesta demasiado por el espectáculo y poco por la trama? Sí, y lo hace sin disimulo. Badlands confía en su “factor entretenimiento”: ritmo, estética y acción. El guion se queda corto, pero nunca pretende otra cosa. Es cine palomitero honesto: entra rápido, sale rápido y mantiene al espectador enganchado a la película durante la hora y 47 minutos que dura.
Comparación con otras entregas de la saga
Cómo se sitúa frente a Predator: La Presa
La Presa apostaba por una historia seria, con carga emocional y una protagonista poderosa. Badlands, en cambio, es puro espectáculo. Es como comparar una novela profunda con un cómic de acción: ambos pueden ser buenos, pero juegan en ligas distintas.
Si hablamos de narrativa, La Presa es superior. Pero si buscamos desconectar, disfrutar de la acción y admirar criaturas y paisajes visualmente impactantes, Badlands cumple con creces y cuenta con ese componente de venganza que aporta la historia personal de Dek que tanto puede llegar a gustar.
¿Está entre las mejores de la saga? Mi opinión frente al público y la crítica
Muchos espectadores la han colocado como la tercera mejor película de Predator. Personalmente, no la pondría tan arriba, pero entiendo por qué: Es divertida, es rápida, tiene personalidad visual y no intenta reinventar nada. No es revolucionaria, pero cumple con su cometido: entretenimiento directo y eficaz.

Lo mejor y lo peor de Predator: Badlands
Puntos fuertes
- Estilo de cómic, visualmente trabajado y distintivo.
- La relación Dek–Thia, sorprendentemente eficaz.
- Ritmo constante, casi sin pausas.
- Mundo hostil y acción bien coreografiada.
- Ideal para fans que buscan adrenalina pura.
Puntos débiles
- Desarrollo emocional superficial.
- Diálogos breves y a veces torpes.
- Subtrama familiar poco explorada.
- Algunas escenas se sienten apresuradas.
- Aporta poco al lore general de la saga.
Conclusión: ¿merece la pena ver Predator: Badlands?
Si eres fan de Predator y quieres ver criaturas, peleas y mundos extraños: disfrutarás de principio a fin.
Si buscas algo serio, profundo o innovador como La Presa, probablemente te parecerá menor.
Para quién la recomiendo:
- Fans de la saga: sí, es divertida y visualmente potente.
- Público general: buena para pasar un rato sin complicaciones.
- Amantes del cine profundo: no es para vosotros.
- Buscadores de acción: cumple con nota.
A mí me dejó lo que esperaba: entretenimiento directo, momentos muy disfrutables y una estética que le da personalidad propia dentro de la saga.
