Crítica de Solo Asesinatos en el Edificio temporada 5: cuando el guion da igual y los personajes lo son todo
Hay series a las que se les exige coherencia, realismo y verosimilitud. Y luego está Solo Asesinatos en el Edificio, una ficción que desde su primera temporada dejó claro que jugaba en otra liga. La quinta temporada no solo mantiene esa filosofía, sino que la abraza sin complejos: el guion puede ser exagerado, incluso forzado en algunos momentos, pero da exactamente igual cuando los personajes funcionan tan bien.
Esta nueva entrega vuelve a demostrar que el verdadero misterio nunca ha sido quién es el asesino, sino cómo Mabel, Oliver y Charles siguen siendo uno de los tríos más carismáticos de la televisión actual. Y mientras ellos sigan juntos, el Arconia seguirá teniendo vida… y cadáveres.
El trío sigue siendo el alma de la serie
Si algo queda claro tras ver la temporada 5 es que Solo Asesinatos en el Edificio vive y muere por su trío protagonista. Da igual el caso, el crimen o lo enrevesada que sea la investigación: la química entre Steve Martin, Martin Short y Selena Gomez es el verdadero motor de la serie.
En mi caso, esa ha sido siempre la razón principal para seguir viendo la serie. Incluso en los momentos en los que el misterio parece estirarse más de la cuenta o cuando los giros resultan absurdos, basta con verlos compartir escena para que todo vuelva a encajar.
Oliver Putnam: las excentricidades que nunca cansan
Oliver sigue siendo Oliver en estado puro. Exagerado, egocéntrico, teatral y completamente incapaz de tomarse nada con mesura. Y lo mejor es que no intenta evolucionar hacia algo más contenido, sino que la serie entiende que su exceso es parte del encanto.
Personalmente, no me canso de sus excentricidades. Cada gesto, cada frase grandilocuente y cada decisión absurda sigue funcionando porque Martin Short domina el personaje como nadie. Además, esta temporada vuelve a sacar partido a su relación con Charles, alternando pullitas constantes con momentos de afecto sincero que aportan calidez. Hay una escena en concreto, la que está escuchando hablar a Loretta de temas esotéricos, que su cara, sin hablar ni una sola palabra, ya te hace reír.
Charles-Haden Savage y la testosterona disparada
Uno de los grandes aciertos de esta temporada es el nuevo estado vital de Charles. Ese punto de “testosterona disparada” que atraviesa el personaje añade una capa cómica inesperada, especialmente cuando contrasta con su habitual torpeza emocional.
Ver a Charles intentando reafirmarse, sentirse más fuerte o más decidido genera situaciones absurdas que funcionan muy bien dentro del tono general. Y, una vez más, Steve Martin demuestra que sabe reírse de sí mismo como pocos actores de su generación.
Mabel Mora, el ancla de cordura
Mabel sigue siendo el equilibrio del grupo. La que intenta poner orden, lógica y sentido común en una investigación que, por definición, nunca lo tiene. Selena Gomez continúa ofreciendo una interpretación más contenida, pero imprescindible para que el trío funcione.
En esta temporada, su papel vuelve a ser clave para contrastar las extravagancias de Oliver y las inseguridades de Charles. Y aunque el guion no siempre le da los momentos más lucidos, su presencia es fundamental para que la serie no se descontrole del todo.
Un asesinato absurdo… y bendito sea
La quinta temporada arranca con el asesinato del afable portero Lester, un personaje secundario muy querido dentro del edificio. A partir de ahí, la investigación se va complicando hasta niveles prácticamente imposibles de justificar desde un punto de vista realista.
Pero aquí está la clave: Solo Asesinatos en el Edificio ya no intenta convencernos de que lo que ocurre es plausible. Nos pide directamente que aceptemos el juego, y si lo hacemos, la experiencia es mucho más disfrutable.
Al principio de la temporada, el trío se lleva un cadáver de una escena del crimen a casa. ¿Es ridículo? Absolutamente. ¿Me lo creí? Sin ningún problema. Porque la serie ha construido un universo propio donde ese tipo de situaciones no solo son posibles, sino necesarias para potenciar la comedia.
La comedia por encima de la lógica
Si algo define a esta temporada 5 es que la comedia gana claramente a la lógica. Los giros de guion son inverosímiles, los personajes toman decisiones cuestionables y el misterio se estira hasta límites absurdos. Y, aun así, funciona.
En mi opinión, esta es incluso la temporada más cómica de la serie. Al menos, la que más risas me ha sacado. Hay un ritmo constante de chistes, situaciones disparatadas y diálogos afilados que mantiene el interés incluso cuando el caso criminal pierde algo de fuerza.
La serie entiende perfectamente qué espera su público: no un thriller policial al uso, sino una comedia de personajes con tintes de misterio. Y en ese equilibrio, la temporada 5 sale muy bien parada.
Secundarios que roban escenas
Uno de los grandes aciertos de Solo Asesinatos en el Edificio siempre ha sido su reparto secundario. Y esta temporada vuelve a demostrar que los creadores saben exactamente cómo y cuándo utilizarlos.
Howard y el robot: humor recurrente bien explotado
Howard sigue siendo uno de los secundarios más efectivos de la serie. Su presencia garantiza risas episodio tras episodio, y esta temporada se le da un arco especialmente inspirado con el tema del enamoramiento del robot.
Lejos de ser un chiste puntual, la serie estira la idea lo justo para crear gags memorables. En mi caso, me ha parecido uno de los aciertos cómicos más claros de la temporada, demostrando que incluso los personajes secundarios pueden tener subtramas con entidad propia.
La detective Williams, ácido en estado puro
La detective Williams vuelve a aparecer para aportar ese humor seco y sarcástico que tan bien encaja con el tono de la serie. Cada intervención suya es un pequeño recordatorio de que alguien, fuera del trío, es consciente de lo absurdas que son sus teorías.
Su presencia sirve como contrapunto y, al mismo tiempo, como refuerzo cómico. Es uno de esos personajes que no necesita mucho tiempo en pantalla para dejar huella.
Nuevos fichajes y regresos de lujo
La quinta temporada también destaca por su elenco de nuevos secundarios de primer nivel. La incorporación de actores como Christoph Waltz o Renée Zellweger añade un atractivo adicional, aunque la verdadera joya sigue siendo el regreso de Meryl Streep como Loretta.
Su personaje vuelve a demostrar que encaja perfectamente en el universo de la serie, aportando carisma, presencia y una química excelente con Oliver. Es uno de esos casos en los que una estrella invitada no eclipsa la historia, sino que la enriquece.
El Arconia como personaje
Una vez más, el Arconia no es solo un escenario, sino un personaje más. La lucha contrarreloj por salvar el edificio mientras se resuelve el asesinato añade una capa de tensión que va más allá del crimen en sí.
El edificio sigue siendo el punto de unión de todas las tramas, el lugar donde convergen los personajes y donde lo absurdo se vuelve cotidiano. Esta temporada sabe explotar muy bien ese sentimiento de comunidad extraña que define a la serie.
¿Está agotada la fórmula o aún queda cuerda?
Esta es, probablemente, la pregunta que muchos espectadores se hacen tras cinco temporadas. ¿Sigue teniendo sentido Solo Asesinatos en el Edificio o la fórmula empieza a mostrar signos de desgaste?
En mi opinión, todavía queda cuerda. Es cierto que la estructura es reconocible y que el esquema se repite, pero mientras los personajes sigan funcionando y la serie sea consciente de su propio exceso, el resultado sigue siendo entretenido.
Las excentricidades de Oliver no me cansan, las discusiones con Charles siguen siendo divertidas y las conversaciones más cariñosas entre ambos aportan una humanidad que equilibra la comedia.
Comparación con temporadas anteriores
Comparada con entregas previas, la temporada 5 apuesta menos por el misterio puro y más por el humor. El crimen es casi una excusa para volver a reunir al trío y ponerlos en situaciones cada vez más ridículas.
Si buscas una trama policial sólida, quizá esta no sea la temporada más potente. Pero si lo que quieres es reírte y pasar un buen rato con personajes que ya sientes como viejos conocidos, esta quinta temporada cumple con creces.
Conclusión: una temporada hecha para fans
Solo Asesinatos en el Edificio temporada 5 no aporta nada nuevo. Y hace bien. Sabe exactamente lo que es y lo que su público espera de ella.
El guion puede ser exagerado, los giros imposibles y la lógica inexistente, pero la serie sigue siendo tremendamente disfrutable gracias a su trío protagonista, su humor constante y unos secundarios bien aprovechados.
Para quienes se preguntan si el chicle seguirá teniendo sabor, mi respuesta es clara: aún le queda bastante. Y mientras Mabel, Oliver y Charles sigan compartiendo escenas en el Arconia, yo seguiré encantado de acompañarlos.
Preguntas frecuentes sobre Solo Asesinatos en el Edificio temporada 5
¿Vale la pena ver la temporada 5?
Sí, especialmente si eres fan de la serie. Es una de las temporadas más cómicas y se apoya mucho en sus personajes.
¿Es mejor que las anteriores?
Depende de lo que busques. No es la más sólida en misterio, pero sí una de las más divertidas.
¿Está agotada la serie?
No del todo. Aunque la fórmula es reconocible, todavía funciona gracias al carisma del reparto.
¿Qué destaca más en esta temporada?
El humor, el uso de los secundarios y la química intacta del trío protagonista.
