“Mecánica de la mentira” es la segunda novela protagonizada por el inspector Iñigo Zubiri, tras “El eco del asfalto” y es clara continuación de ésta última, que se podría considerar autoconclusiva, porque terminar, termina, pero habiendo dejado puntos abiertos, el escritor ha decidido cerrarlos en esta segunda.
La narración comienza inmediatamente después con un nuevo cadáver que el inspector relaciona de inmediato con lo sucedido pocos días antes, los papeles de Urbágora.
La vida de Iñigo Zubiri sigue siendo un desastre cada día un poco más acentuado. Una sensación de derrota y culpa le invade. El concejal Asier Aldekoa, conocido suyo, le había pedido ayuda. El inspector no le había contestado y Asier aparece muerto. En la penumbra de su habitación toma una decisión. Su inhibición, haberle fallado y la subsiguiente culpa por la muerte de alguien que pocos días antes había pedido ser ayudado, le obligan.
Se siente culpable de esa muerte, de su propia inacción. Si en la anterior Zubiri trabajaba solo, en esta ocasión el inspector tiene una ayuda sobrevenida, la joven periodista de un periódico local “El Diario del Norte”. Contra viento, marea y todas las fuerzas de la naturaleza, Irati Elizondo se propone destapar la corrupción instalada en las instituciones. Mordidas a concejales, facturas falsas, adjudicaciones ilegales y asesinatos.
Es la credibilidad con la que Baró nos sitúa y fija al lugar, a los hechos, a la presión del momento, a la tensión del instante, lo que da al relato una fuerza enorme. La periodista con mucho que perder, arriesga algo más que su carrera. Decidida y firme en sus convicciones Irati da un aire fresco a la narración en medio de una Vitoria oscura y con la presencia fiel, pero fría e inquietante, de la lluvia.
De qué trata “Mecánica de la Mentira” de Ricardo Baró.
El cadáver de Asier Aldekoa, concejal del Ayuntamiento de Vitoria es encontrado de madrugada en el “Callejón de Astilleros” próximo a la plaza de España. En la ejecución, un tiro en la nuca, se reconoce la mano del sicario conocido como “El Contable”. De nuevo Iñigo Zubiri se encuentra enfrentado al juez Arturo Maeztu y al empresario Constantino Rekalde.
Pero la trama es mucho más amplia de lo que el inspector pensaba y llega hasta el mismo Gobierno. Sólo, expedientado, apartado del caso y sin el apoyo de su compañero Santos Vizcaíno, Zubiri se enfrenta, indefenso, a un sistema que le tiene controlado, acorralado y en su punto de mira.
Hay mucha similitud con “El eco del asfalto” pero alcanza y supera con creces la tensión y la intriga de la anterior y eso valida la lectura. Lógico su parecido puesto que es continuación. Misma causa y mismos personajes implicados tanto de un lado como del otro, pero en la que Baró consigue secuencias soberbias como la del sobreseimiento del caso Urbágora por el juez Maeztu o la conversación, eléctrica de éste con el fiscal Covaleda en presencia de Iñigo, donde ambas partes se lanzan un reto mutuo, un desafío mortal.
Los movimientos de unos y otros tienen mucha cuerda pero poco recorrido. Nacen ya supeditados al estar observándose ambos de continuo. Unos tienen la fuerza de las pruebas. Otros el poder y por tanto la posibilidad de su anulación.
“Mecánica de la mentira” pone de manifiesto de nuevo algo que siempre ha estado ahí, tapado, hasta que en un momento determinado alguien dice “basta” y el sistema comienza a tambalearse. Es el mayor perjudicado porque se sostiene a sí mismo y esas fisuras comienzan a resquebrajarlo hasta un punto de insoportabilidad, que provoca la ruptura total.
La novela de Baró es un soporte, un ancla, representada por la unión de dos fuerzas, la periodista y el inspector, enfrentados a todo un entramado corrupto, amparado en la misma fuerza de la ley. El relato refleja una verdad absoluta. Bien y Mal coexisten y el ser humano elige entre esa dualidad.
La novela va ganando en suspense hasta un final al que se llega casi en estado de agitación. La tensión que se respira en la redacción del periódico local “El Diario del Norte” es dolorosa, opresiva. Todo el nerviosismo acumulado estalla en un “click” “PÚLSALO”. El giro de la situación es brusco e imparable para todos. No hay resistencia posible ni fuerza alguna que lo frene. Hay una verdad amarga y una sensación de derrota que va deslizándose línea a línea a lo largo de toda la narración.
El autor, supongo que por intentar crear un ambiente personal, diferente en cada uno de los escenarios, cae en mi opinión en convencionalismos. Pero esas repeticiones acumuladas en exceso a lo largo del relato con las que el escritor, imagino, pretende identificar una narrativa propia, marcar diferencias o particularizar su obra, están tratadas con el suficiente ingenio para que sean bien acogidas sin producir cansancio. Alguna, con buen criterio, ya la ha hecho desaparecer.
MECÁNICA DE LA MENTIRA.
Autor: Ricardo Baró.
Fecha publicación: 29 junio 2026.
Género: Novela Negra.
Editorial: Atreyu Servicios Digitales.
Páginas: 367.
