Midsommar

critica-pelicula-midsommar-2019
Crítica de Midsommar

Midsommar es un inquietante film que nos muestra una versión bastante más diferente de la famosa celebración sueca.

Midsommar está dirigida por Ari Aster (director de “Hereditary”) y protagonizada por Florence Pugh (cuya carrera va viento en popa gracias a sus papeles en Lady Mcbeth y Mujercitas. Este último trabajo le ha valido la nominación a los Oscar en la categoría de Mejor Actriz de reparto por su papel como Amy), Jack Reynor, Will Poulter (el simplón Kenny de “Somos los Millers” o el poli racista de “Detroit”) y William Jackson Harper.

Argumento: ¡ojo Spolier!

La película comienza presentándonos a Dani (Pugh), una estudiante estadounidense traumatizada debido a que su hermana bipolar se ha suicidado con monóxido de carbono llevándose con ella a sus padres. Escenas bastante crudas y desgarradoras que ya nos meten de lleno en esa atmósfera inquietante que estará presente a lo largo de todo el metraje.

Semanas más tarde su novio Christian (Jack Reynor), para tratar de animarla, le propone ir, junto a sus amigos Josh, Mark y Pelle a un festival de verano en Suecia (Midsommar), de donde es este último. Pese a lo idílico del plan se darán de bruces con una comuna que convertirá su estancia en una pesadilla.

Es bastante curioso, una vez visionada la película, saber que Pelle, que es quien convence en primer lugar a los protagonistas de ir al festival, es consciente en todo momento de lo que va a pasar cuando lleguen allí (maldito bastardo).

Josh, además de querer pasárselo bien, lleva idea de hacer su tesis antropológica sobre los aldeanos y sus costumbres.

Por su parte Christian, al llegar allí y quedar fascinado por la cultura y tradiciones nórdicas, también querrá hacer la tesis sobre la comuna, dando lugar a roces y discusiones entre ambos.

Por último, Mark, el el figurante, típico de estas películas que solo quiere emborracharse y drogarse, aportando así el punto cómico a la película.

Incomoda el hecho de que sabes que los protagonistas están en plena naturaleza alejados de todo y que los aldeanos seguirán al pie de la letra sus tradiciones, sin importarles el precio que tengan que pagar sus visitantes.

Los jovenes, de camino al Midsommar, se encontrarán con otra pareja, Simon y Connie, que han sido “embaucados” por otro miembro de la secta (no merecen otro nombre).

A diferencia de Dani y sus amigos, estos sí que quedan escandalizados tras el suicidio de los dos ancianos de la secta y muestran su intención de largarse de allí cuanto antes.

Conclusiones

Midsommar es una cinta difícil de tragar. La película calificada como terror, es ante todo inquietante, eso hay que reconocérselo y es, sin duda, el punto más fuerte y logrado con el que cuenta. Sabes en todo momento, que nada bueno les va a pasar a nuestros protagonistas, pero que van a seguir en el festival participando activamente.

La estética y que este rodada a plena luz del día crea una atmósfera perturbadora. Ari Aster lo sabe, se regodea en ello. Esto es otro punto a su favor.

Pese a todo esto y a una magnífica Florence Pugh, la película no se salva de la quema. Lo que empieza con un buen y creíble ritmo va decayendo hasta que ya no sabes bien si los que se han tomado las drogas son los protagonistas o el propio guionista.

La película se hace larga y se convierte en un despropósito absoluto. Estas esperando que despegue de alguna forma y no llega ese momento. Si no le doy peor nota es porque como he comentado antes, creo que la señorita Pugh hace un sublime papelón de principio a fin, trasmitiendo todo ese torbellino de emociones desde que se entera de la muerte de sus padres y hermana, hasta el momento en que decide acabar con su novio.

Reseñable la última escena de una Pugh angustiada, que en los últimos segundos va sonriendo como si ya finalmente hubiera perdido del todo la cabeza. Me recuerda ese primer plano al de Norman Bates de Psicosis (aunque con menos maldad, por supuesto). Dani no es una villana, no tiene maldad, solo una chica que estaba tocada al llegar a Hälsingland y que después de unos días allí tomando drogas, acaba perdiendo el norte.

Es muy previsible, ya sabes que los ancianos se van a tirar por el baranco, intuyes que Dani va a ser la Reina de Mayo, y que a sus amigos no les depara ningún futuro prometedor.

También se huele en el ambiente que ella va a ser la culpable de la muerte de Christian y en efecto, cuando ella debe elegir entre salvar la vida de un aldeano y la de su novio, ya sabes que su pareja tiene los minutos contados, debido a la traición de éste con la pelirroja. Escena de sexo absurda donde las haya, por cierto. Con un Jack Reynor que sale despavorido, en pelota picada, y se empieza a topar con los cadáveres. Es incluso irrisoria.

Después de ver la Midsommar te planteas algunas cuestiones como ¿Por qué tras la ibrutal escena de los ancianos no deciden marcharse? ¿Por qué no se movilizan Dani y Christian cuando desaparecen Josh y Mark? Se quedan ahí, pasmados, viéndolas venir. ¿Por qué en la comida cada comensal mira hacía un lado como si de un viaje psicotrópico se tratara? Podíamos seguir haciéndonos preguntas hasta mañana.

Si buscas credibilidad en el guión, esta película no es para ti. Si por el contrario, tragas con él, aceptas el surrealismo del que algunas escenas hacen gala, puede que te guste.

Una de las cosas que sí está bien plasmada es la destrucción de la relación de pareja. Ese lento, pero a su vez rápido proceso, ha sido bien transmitido por el director. Aun así  Midsommar no sorprende, y se pierde entre tanto baile y vestido blanco

Lo siento Aster, me esperaba más…

Por Liz


Midsommar
PUNTUACIÓN:
5
Comparte:

Deja un comentario