Crítica de "Tracyanne & Danny" | Tracyanne & Danny


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Portada del disco de Tracy Anne & Danny

Tracyanne & Danny, luminosidad pop de la mano de Tracyanne combinada con la melancolía crooner de Danny. Una mezcla perfecta para disfrutar de una lluviosa tarde de domingo.

Cuando fui a mi tienda de discos favorita a por este disco, en realidad iba buscando otro. Le pregunté al amable dependiente y me dijo que no lo tenía así que, puesto que no acostumbro a irme con las manos vacías de la tienda, me quedé pensativo unos instantes hasta que recordé el último Disco Grande de Julio Ruiz en el que pinchó varias canciones que me hipnotizaron.  “La cantante de Camera Obscura”, recuerdo haberle dicho al dependiente como pista. “Sí, su nuevo proyecto, llamado Tracyanne & Danny.  Buena elección”, me respondió.

Tracyanne & Danny (Merge Records, 2018) es el proyecto en paralelo de la escocesa Tracyanne Campbell (líder y compositora principal de Camera Obscura) y del británico Daniel Coughlan (guitarrista y cantante de Crybaby), que surgió tras el trágico hecho de la muerte de Carey Lander (amiga y compañera de aventuras de Tracyanne en Camera Obscura) y la sugerencia de Francis Macdonald (mánager y batería de Teenage Fanclub) de convertir un puñado de bonitas canciones en un disco de estudio.  El productor Edwyn Collins y el ingeniero de sonido y multiinstrumentista Sean Read hicieron el resto.

Con todos estos ingredientes y circunstancias, tenemos un disco, de título homónimo, que resulta ser una mezcla perfectamente cocinada de la luminosidad pop de las composiciones de Tracyanne y la melancolía al estilo crooner de Danny

A primera vista, en la primera escucha, puede parecer que el pop compositivo de Tracyanne gana terreno respecto a Danny, pero el hecho de que todas las canciones estén compuestas por ambos y la alternancia de las voces, además de enriquecer la obra, hacen que se mantenga una linealidad que favorece el conjunto sin dejar que ninguna personalidad cobre más protagonismo que la otra.

Bonitas canciones, con una composición y arreglos cuidados, sin muchas pretensiones, pero sabiendo lo que se hace y lo que se quiere:

Home & Dry

Se abre el disco con la voz de Tracyanne en una canción que hay que escuchar en un día de lluvia, sentado en tu sillón favorito.  Estamos tristes, y se nota (Every time I think about leaving I break down and cry) y aunque no quiero rendirme (You know we could at least but try) la realidad me golpea (You'll say we're ok / And then you bottle me up, son). 

El tono melancólico de la canción se mantiene constante, sin altibajos, con los arreglos de cuerda justos y necesarios, sin excesos, donde sólo el énfasis y la entonación de Tracyanne nos advierte de la gravedad de sus palabras, acompañadas en la lejanía por los coros casi imperceptibles de Danny.

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Foto Instagram artista

It Can’t bel ove unless it hurts

Estamos ante la canción quizá más “Camera Obscura” del disco, por su composición en sí y su melodía alegre y optimista y su estribillo pegadizo. La temática es la que mandan los cánones para este tipo de canciones: desamor y/o amor tortuoso de final incierto.

El título tampoco deja dudas al respecto. Ya desde el principio nos dice que el camino va a tener sus espinas (This purgatory love / Comes a no surprise) y cuando llegamos al estribillo, quizá algo facilón, pero efectivo con ese juego vocal en “it hurts”, ya somos conscientes del percal (This is a fantasy / Baby it’s you and me / It always goes from bad to worse / Can’t be love unless it hurts). En todo esto, el dúo de voces desde el inicio encaja a la perfección y junto a unos exquisitos arreglos hacen que esta canción sea uno de los puntos álgidos del disco.

Deep in the night

Las dos voces vuelven a jugar en este tema, dulce y pausado, con cierto aroma a jazz para lograr una bonita canción que, aunque no es tan resultona como la anterior, cumple su objetivo.

Alabama

Otra cima del disco es esta “road song” con toques country que nos lleva por parte del territorio americano hasta el estado de Alabama, echándote de menos como no podía ser de otra manera: (I like Alabama, I like travelling overseas / I like travelling with you and you liked it best with me).  Magnífica canción que, a pesar de su mensaje tristón (I couldn't hope / For a better soul / When I'm an old lady / I'll still miss you like crazy, oh) consigue que la escuches con una sonrisa en la boca.

Jacqueline

Elegante canción, que Danny se lleva a su terreno “crooner” y que en muchos momentos me recuerda a Richard Hawley, cargada de emoción y sentimiento desbocado (Jacqueline / Look at the mess you're in / Tired in your own skin / Look at me, Jacqueline) y hasta de desesperación en algunos momentos, donde parece que la voz de Danny se va a quebrar (Jacqueline / Heart-breaking porcelain / Cursed with a winning smile / Tears of a crocodile).

2006

Con esta canción el disco entra en una fase algo menos brillante, que probablemente resta un poco en la suma total del álbum.  Sin ser un mal corte, quizá abusa de un extenso minutaje (5:42, la canción más extensa del disco) para sumirnos en un bucle melancólico que se diluye en esos casi seis minutos de pista.

The honeymooners

Estamos ante otra canción que, sin tener la sensación de que sobra, se nos queda un poco coja en el sentido de que nunca llega a arrancar ni despegar. Las intenciones son muy buenas y el estribillo (Oh-oh-oh you're the honeymooners / Your eyes they look right through us / I wanna go back, don't wanna go back again) invita a despegar, pero no termina de conseguirlo.

Anybody else

Volvemos a la senda del pop, melodías sin artificios y rimas sencillas (I know I don't think anybody else / No, anybody else will do / I never needed anybody else /No, anybody else but you) con la combinación de voces en perfecto equilibrio.  Sin ser sublime, es una bonita canción.

Cellophane girl

Volvemos a subir varios peldaños en la escala compositiva con esta excelente canción, llena ritmo y energía a base de golpes de baqueta y guitarras, que se mantiene hasta el final en perfecta armonía con los coros de Tracyanne y la voz de Danny que por momentos me recuerda a Morrissey, sobre todo en ese primer Oh oh, forget tomorrow / Love me tonight.

O’Keeffe

Y llegamos al final de Tracyanne & Danny, con una canción que bien podría haber interpretado Roy Orbison o el anteriormente mencionado Richard Hawley.  Amable juego de voces, una estrofa tú, la siguiente yo, con ese estribillo a dúo (If you love me let me go / To Santa Fe, New Mexico / Hold me close, let me go / To Pedernal Mountain, New Mexico) que te acuna melódicamente, llevándote hasta el final del album con una sonrisa en los labios y que nos deja un excelente sabor de boca.

En definitiva, estamos ante un álbum de debut muy correcto y atractivo, brillante por momentos, que aunque a mitad da un pequeño bajón compositivo, invita al optimismo y nos hace pensar que el camino marcado por Tracyanne & Danny es el correcto y que el disco redondo no tardará demasiado en llegar.


Puntuación:

8

Por El Solícito P. Olli Cabutto

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